Santurantikuy Cusco

Santurantikuy (feria navideña de artesanías)

El 24 de diciembre, antes de que amanezca, la Plaza de Armas de Cusco ya está llena. Los artesanos llegaron de madrugada a instalar sus puestos y los primeros compradores no tardaron en aparecer. No hay otra feria como esta en el Perú: el Santurantikuy lleva siglos ocurriendo en el mismo lugar y con la misma lógica.

Su nombre en quechua lo dice todo: santa, de santo, y rantikuy, que significa comprar y vender. La venta de santos. Es exactamente eso: una feria donde lo que se compra y se vende son figuras religiosas, personajes de nacimiento y objetos de arte popular que las familias cusqueñas usan para armar el pesebre navideño en casa.

Cuándo se celebra

Fecha: 24 de diciembre desde la madrugada

La feria comienza de madrugada, entre las 4 y las 5 de la mañana, cuando los primeros artesanos instalan sus puestos en la Plaza de Armas y las calles aledañas. Los compradores más madrugadores llegan poco después, antes de que salga el sol, buscando las mejores piezas antes de que la plaza se llene completamente.

Conforme avanza la mañana el movimiento crece hasta que la plaza queda completamente ocupada. El Santurantikuy funciona durante todo el día del 24, aunque las mejores piezas y los mejores precios se consiguen en las primeras horas. Para mediodía el ambiente es festivo, ruidoso y muy concurrido.

Historia del Santurantikuy

Una tradición que viene de la época colonial

El Santurantikuy tiene sus raíces en el período colonial, cuando los artesanos indígenas de Cusco comenzaron a producir figuras religiosas para los nacimientos navideños que la Iglesia promovía como parte del proceso de evangelización. Con el tiempo, la producción y venta de estas figuras se convirtió en una tradición propia que fue tomando forma de feria anual.

Durante siglos la feria se realizó en la Plaza de Armas sin interrupciones. Ni los cambios políticos ni las transformaciones urbanas de la ciudad la desplazaron de ese lugar. Esa continuidad en el espacio y en la fecha la convierte en una de las tradiciones navideñas más antiguas y más estables del Perú.

La influencia andina en el nacimiento navideño

Lo que hace particular al Santurantikuy es que las figuras que se venden no son los personajes europeos del pesebre tradicional. Los artesanos cusqueños incorporaron desde el principio elementos de su propia cultura: junto al Niño Jesús, la Virgen y San José aparecen campesinos andinos con herramientas, llamas cargadas de productos, cóndores, alpacas y personajes de la vida cotidiana de la sierra.

Esa mezcla entre el nacimiento católico y el mundo andino es una expresión directa del sincretismo cultural que caracteriza a Cusco. Los pesebres que se arman con figuras del Santurantikuy no son iguales a ningún nacimiento europeo: son escenas que pertenecen a los Andes y que reflejan la forma en que la cultura quechua recibió y transformó el relato de Navidad.

Nacimientos Andinos
Nacimientos Andinos

Qué se vende en el Santurantikuy

Figuras para el nacimiento

La mayor parte de lo que se vende en el Santurantikuy está destinado al nacimiento navideño. Las figuras del Niño Jesús son las más buscadas y las hay en todos los tamaños, materiales y estilos: desde pequeñas piezas de cerámica pintada a mano hasta tallas de madera elaboradas con semanas de trabajo. Cada artesano tiene su propio estilo y sus propias proporciones.

Los personajes secundarios del nacimiento andino son igualmente variados: pastores con ponchos y chullos, campesinas con cántaros, músicos con instrumentos andinos, arrieros con mulas cargadas y animales de la puna que en un nacimiento europeo nunca aparecerían. Armar un pesebre con figuras del Santurantikuy es construir una escena que pertenece a los Andes.

Los retablos cusqueños son cajas de madera con bisagras que al abrirse muestran escenas religiosas o costumbristas en miniatura, con figuras de pasta pintadas a mano distribuidas en varios niveles. Son uno de los objetos más elaborados de toda la feria y los que más trabajo acumulan antes de llegar al puesto del artesano.

También se venden cruces de Quinua, mates burilados, figuras de piedra de Huamanga, cuadros en miniatura con escenas del calendario andino y objetos devocionales de distintos tipos. La feria concentra en un solo espacio la producción artesanal de Cusco y varias comunidades del Valle Sagrado, y esa diversidad de técnicas y materiales es parte de lo que hace interesante recorrerla con calma.

Miniaturas y objetos de prosperidad

Una sección importante del Santurantikuy son los puestos con miniaturas de objetos de prosperidad: casas pequeñas, autos en miniatura, billetes simbólicos, títulos universitarios en papel, animales de granja y todo tipo de objetos que representan lo que una persona desea conseguir en el año que viene. Es una costumbre andina de manifestación que tiene su propio espacio en la feria navideña.

Las familias compran estas miniaturas para incluirlas en sus rituales de Año Nuevo o para regalarlas como deseo de prosperidad. Los puestos que venden estos objetos suelen tener la mayor variedad de toda la feria porque la lista de cosas que las personas desean es infinita y los artesanos se adaptan a esa demanda cada año.

Plaza de Armas Santurantikuy
Plaza de Armas Santurantikuy

Los artesanos del Santurantikuy

El barrio de San Blas

San Blas es el barrio artesanal por excelencia de Cusco y el que más artesanos aporta al Santurantikuy. Las familias de este barrio llevan generaciones produciendo figuras religiosas y de arte popular, y muchas de ellas guardan sus mejores piezas durante todo el año para presentarlas el 24 de diciembre. Conocer a un artesano de San Blas en la feria y ver su trabajo de cerca es una de las experiencias más directas que ofrece el Santurantikuy.

Algunas familias artesanas de San Blas son conocidas en todo el Perú por la calidad de su trabajo. Los Mendívil, famosos por sus figuras de cuellos alargados, y los Olave, conocidos por sus retablos y escenas costumbristas, son nombres que aparecen en los libros de arte popular peruano y que tienen presencia en la feria desde hace décadas.

Artesanos de las comunidades del Valle Sagrado

Además de San Blas, al Santurantikuy llegan artesanos de Oropesa, Písac, Chinchero y otras comunidades del Valle Sagrado que producen figuras de cerámica, tejidos decorativos y objetos de madera con técnicas propias de cada zona. La feria es para muchos de estos artesanos el evento de ventas más importante del año, y la preparación empieza meses antes.

Ver los puestos de los artesanos de distintas comunidades permite notar las diferencias de estilo entre una zona y otra: las figuras de Oropesa tienen un acabado distinto a las de Písac, y las de Chinchero usan colores y proporciones propias que las distinguen de las demás. Esa diversidad dentro de la feria es algo que los conocedores del arte popular cusqueño saben apreciar.

Santirantikuy
Santirantikuy

El ritual de comprar en el Santurantikuy

Madrugar, negociar y tomar ponche

El Santurantikuy tiene su propio protocolo no escrito. Llegar temprano es la primera regla: los mejores artesanos se instalan en las horas previas al amanecer y las piezas más elaboradas desaparecen rápido. Los compradores que conocen la feria desde hace años saben exactamente dónde buscar a sus artesanos favoritos y llegan con una lista mental de lo que quieren encontrar.

La negociación del precio forma parte del trato. No es obligatoria ni agresiva, pero regatear con paciencia y buen humor es parte de la dinámica de la feria y los artesanos lo esperan. Cerrar una compra, estrechar la mano y recibir la pieza envuelta en papel periódico es un ritual pequeño que se repite cientos de veces a lo largo del día en toda la plaza.

El ponche caliente

Los puestos de ponche son parte inseparable del Santurantikuy. Esta bebida caliente de leche, maní molido, chuño, canela, clavo y azúcar, con un chorrito opcional de aguardiente para los adultos, se vende en vasos grandes desde la madrugada. Tomar un ponche caliente mientras se recorre la feria antes de que amanezca es una de esas costumbres simples que hacen del Santurantikuy una experiencia completa.

También hay puestos de chocolate caliente, té de hierbas y buñuelos fritos espolvoreados con azúcar que aparecen solo en estas fechas. El frío de la madrugada cusqueña en diciembre y esos puestos de comida caliente crean una combinación que quien la ha vivido recuerda con mucho afecto cada vez que piensa en el 24 de diciembre en Cusco.

El Santurantikuy como tradición familiar

Para las familias cusqueñas el Santurantikuy no es opcional. Ir a la feria el 24 de diciembre, comprar aunque sea una pequeña figura para el nacimiento y regresar a casa con la bolsa llena es parte del ritual navideño del año, tan importante como la cena o la misa de Nochebuena. Los abuelos llevan a los nietos, los padres enseñan a los hijos cuáles son los mejores puestos y la visita a la feria se convierte en una excusa para estar juntos.

Esa continuidad generacional es lo que mantiene vivo al Santurantikuy. No depende de que lleguen turistas, no necesita publicidad oficial ni presupuesto municipal para existir: depende de que las familias cusqueñas sigan yendo cada 24 de diciembre, y eso no ha cambiado en siglos.

Santurantikuy Diciembre Cusco
Santurantikuy Diciembre Cusco

Consejos para visitar el Santurantikuy

Llega antes del amanecer

Las mejores figuras y los precios más accesibles están en las primeras horas. Llegar entre las 5 y las 6 de la mañana permite recorrer la feria con espacio, elegir con calma y hablar con los artesanos antes de que la plaza se llene completamente. Llevar linterna o usar la del teléfono ayuda en los primeros tramos cuando todavía está oscuro.

Lleva efectivo en billetes pequeños

La mayoría de los artesanos no tienen posibilidad de dar cambio de billetes grandes. Llevar billetes de 10 y 20 soles facilita las compras y evita la espera y el malentendido de no tener cambio disponible en el momento de cerrar el trato. Los precios en el Santurantikuy varían mucho según el artesano y la pieza: desde pocos soles por figuras pequeñas hasta varios cientos por retablos y piezas elaboradas.

Abrígate bien

El 24 de diciembre en Cusco puede ser frío en las madrugadas, con temperaturas que bajan bastante antes de que salga el sol. Una casaca de abrigo, guantes y algo que cubra las orejas hacen la experiencia mucho más cómoda. Conforme avanza la mañana el sol calienta y se puede ir quitando capas, pero las primeras horas en la plaza requieren ropa de abrigo real.

Preguntas frecuentes

¿El Santurantikuy tiene costo de entrada?

No. La feria se desarrolla en la Plaza de Armas y las calles adyacentes, que son espacios públicos de acceso completamente libre. No hay entrada, no hay zona de pago y no se necesita ningún permiso para ingresar. El único gasto es lo que se compre o consuma durante la visita.

¿Se puede encontrar artesanías del Santurantikuy en otros momentos del año?

Algunos artesanos de San Blas tienen talleres y tiendas abiertas durante todo el año donde venden sus figuras. Sin embargo, la feria del 24 de diciembre concentra la mayor variedad de artesanos y piezas en un solo lugar y tiene un ambiente que no se reproduce en ninguna otra fecha. Para quien quiere ver el Santurantikuy como tradición viva, el 24 de diciembre es la única fecha real.

¿Qué souvenirs vale más la pena comprar en el Santurantikuy?

Las figuras del Niño Jesús en sus distintas versiones andinas son el recuerdo más característico de la feria. Los retablos pequeños son fáciles de transportar y tienen mucho valor artístico. Las miniaturas de cerámica pintada a mano son económicas y representativas. En todos los casos, comprar directamente al artesano que las hizo garantiza la autenticidad y le da al objeto un contexto que ninguna tienda de souvenirs del centro histórico puede ofrecer.

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