El Ampato no es el volcán que más se ve desde Arequipa. Está a 80 kilómetros al noroeste de la ciudad, en la provincia de Caylloma, al lado sur del Cañón del Colca, y su cima de 6.288 metros solo aparece en el horizonte desde puntos específicos de la ciudad con buena visibilidad. Pero tiene algo que ninguno de los volcanes que rodean Arequipa puede reclamar: fue el escenario del hallazgo arqueológico más importante de los Andes en el siglo XX. En septiembre de 1995, a 150 metros por debajo de la cumbre principal, el arqueólogo Johan Reinhard y el andinista arequipeño Miguel Zárate encontraron el cuerpo congelado de una adolescente inca sacrificada hace más de 500 años. Ese hallazgo convirtió al Ampato en un nombre conocido en todo el mundo y a Arequipa en el lugar donde se puede ver lo que los arqueólogos consideran la momia prehispánica mejor conservada de América.
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Geología y ubicación
El Ampato es un estratovolcán inactivo perteneciente a la Cordillera Volcánica del sur del Perú, en la misma cadena que el Sabancaya y el Hualca Hualca. Su nombre proviene del aymara hampatu que significa sapo, en referencia a la silueta que tiene la montaña cuando se la observa desde ciertos puntos de los valles circundantes.
Con sus 6.288 metros es el volcán más alto del entorno inmediato del Cañón del Colca y el punto más elevado de ese valle. Aunque está catalogado como inactivo su última actividad registrada fue entre 1988 y 1998 cuando emitió cenizas grises, y es precisamente esa actividad reciente del Sabancaya vecino la que causó indirectamente el derretimiento del hielo que dejó al descubierto la momia en 1995. Esa conexión entre la actividad volcánica contemporánea y el hallazgo arqueológico es uno de los datos más curiosos de la historia del Ampato: sin la erupción del Sabancaya la momia habría permanecido congelada e invisible indefinidamente.
La primera ascensión moderna registrada fue realizada en 1966 por el canadiense Richart Culbert. Desde entonces el Ampato es un destino de montañismo para expediciones especializadas aunque nunca ha tenido el tráfico de visitantes del Misti o el Chachani por su mayor distancia desde Arequipa y por las condiciones técnicas de su tramo final.

El hallazgo de 1995: cómo ocurrió
La historia del descubrimiento de la Momia Juanita tiene la textura de un relato de exploración más que de un trabajo arqueológico planificado. En septiembre de 1995 Johan Reinhard y Miguel Zárate escalaban el Ampato con el objetivo de observar desde las alturas los efectos de la erupción del volcán Sabancaya, que estaba activo en ese período. Mientras Reinhard tomaba notas en su libreta escuchó la exclamación de sorpresa de Zárate. Lo que habían encontrado era un pequeño abanico de plumas rojas de papagayo sobresaliendo de un montículo, un objeto inequívocamente inca en un punto donde no debería haber nada.
Las cenizas del Sabancaya habían calentado el hielo del Ampato en los años anteriores y derretido la tumba donde estaba la momia, que al quedar sin el soporte del hielo que la contenía había rodado parcialmente por la ladera. Reinhard y Zárate extrajeron el cuerpo del cofre de hielo que todavía lo aprisionaba parcialmente y lo bajaron hasta el campamento base a 4.900 metros. La momia fue encontrada a 6.219 metros y pesaba aproximadamente 40 kilos. Llevarla hasta el pie del volcán fue lo que los propios expedicionarios describieron como una tarea de titanes en terreno de hielo cubierto de cenizas.
En expediciones posteriores de octubre de 1995 y diciembre de 1997, dirigidas por los arqueólogos José Antonio Chávez y Johan Reinhard, se encontraron a 5.850 metros tres momias adicionales: un niño y una niña de 8 y 12 años respectivamente que fueron sacrificados junto a Juanita como acompañantes en la ceremonia, y una tercera momia de adulto.

Juanita: quién era y qué le ocurrió
Juanita, también llamada la Dama de Ampato o la Dama de Hielo, era una adolescente de entre 12 y 15 años que fue sacrificada alrededor del año 1466 durante el reinado de Túpac Inca Yupanqui. Los investigadores la clasifican como una ñusta o una palla, una joven educada en un acllahuasi para el servicio del culto solar y del Inca, seleccionada para el ritual de la capacocha en un momento de sequía severa que afectaba a los pueblos del valle. El sacrificio era la ofrenda máxima que una comunidad podía hacer al Apu para pedir su intervención.
Los estudios realizados sobre el cuerpo indican que Juanita fue sometida a un ayuno riguroso en los días previos a su muerte y que sus últimos alimentos, consumidos entre seis y ocho horas antes de morir, fueron exclusivamente vegetales. Fue preparada con hierbas y hojas de coca para producir un estado de sedación antes de recibir el golpe de macana que causó su muerte. Fue enterrada sentada en una hoya poco profunda cerca de la cima, vestida con ropajes de calidad y con un plumaje decorativo en la cabeza. Las estatuillas de oro y plata y los objetos de spondylus que la acompañaban confirmaron su rango elevado dentro de la jerarquía social inca.
Las condiciones extremas de la cumbre del Ampato conservaron el cuerpo con una integridad que no tiene equivalente conocido en ninguna otra momia prehispánica: la piel, el cabello, los órganos internos, la ropa y los objetos rituales llegaron al siglo XX en un estado que permitió análisis científicos que habrían sido imposibles con cualquier otro tipo de conservación. En 2025 un equipo de científicos polacos y peruanos completó una reconstrucción facial hiperrealista de Juanita usando tomografías computarizadas y análisis del cráneo, produciendo un busto de silicona que permite ver cómo era el rostro de la adolescente. Ese busto está exhibido en el Museo Santuarios Andinos de Arequipa junto al cuerpo conservado.
Dónde ver a Juanita hoy
La Momia Juanita está conservada en el Museo Santuarios Andinos de la Universidad Católica de Santa María en la Calle La Merced del centro histórico de Arequipa. Es el punto de contacto más accesible para cualquier viajero con el hallazgo del Ampato sin necesidad de llegar al volcán. La visita al museo incluye una presentación audiovisual sobre el descubrimiento y el contexto histórico antes de acceder a la sala donde el cuerpo está conservado en una vitrina de temperatura y humedad controladas.
Hay que tener en cuenta que la momia rota con otras para preservar su estado de conservación, por lo que en ciertos períodos Juanita puede no estar en exhibición y ser reemplazada por una de las otras momias de la colección. Consultar antes de la visita si Juanita está en sala evita sorpresas al llegar.

El ascenso: para montañistas con experiencia
El ascenso al Ampato es una expedición de montañismo que supera en exigencia técnica al Misti y al Chachani. La ruta más utilizada parte desde la Pampa Sallalli y no presenta dificultades técnicas hasta los 6.000 metros, donde el terreno de tierra y roca da paso al glaciar y requiere equipo de alta montaña: crampones, piolet y cuerda son indispensables en ese tramo final. Esa exigencia técnica en los últimos metros es lo que distingue al Ampato de los volcanes de los tres guardianes de Arequipa y lo coloca en una categoría de dificultad superior.
El acceso al volcán comienza con el traslado desde Arequipa hasta Chivay, aproximadamente tres horas, y desde Chivay hasta Maca, media hora más. Desde Maca se avanza hasta la base del volcán. Una carretera permite llegar en vehículo hasta los 5.100 metros, desde donde comienza el ascenso a pie. El formato estándar de la expedición es de tres o cuatro días incluyendo el traslado, la aclimatación, el ascenso y el descenso.
Las faldas del Ampato tienen un bofedal llamado Sallalli con patos andinos, huallatas y truchas en los riachuelos que nacen del deshielo. Hay también aguas termales en las inmediaciones de la base y terreno llano donde se practican actividades con vehículos 4×4.
Cuándo ir
La temporada seca entre mayo y octubre es la época recomendada para el ascenso. La temporada de lluvias entre noviembre y abril complica el acceso con nieve, hielo y visibilidad reducida. La misma estacionalidad aplica para quien visita la zona del Colca y quiere ver el Ampato desde el valle sin necesidad de escalar.