Cinco días en Perú no son suficientes para ver todo el país pero sí son suficientes para vivir la experiencia que la mayoría de los mexicanos tiene en mente cuando piensa en este destino: Machu Picchu, Cusco y Lima. Con un itinerario bien armado y las reservas correctas hechas antes de salir de México esos cinco días rinden mucho más de lo que parecen en el calendario. La clave está en no improvisar nada y en tener cada pieza confirmada antes de abordar el avión. Peru Sites diseña exactamente ese tipo de itinerario para los viajeros mexicanos que llegan al Perú por primera vez con tiempo limitado.
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Antes de salir de México: lo que hay que tener resuelto
Un viaje de cinco días al Perú no admite descuidos de planificación. Las entradas a Machu Picchu tienen cupo limitado y en temporada alta se agotan con semanas de anticipación. El tren a Aguas Calientes, el único transporte que llega al pueblo al pie de la ciudadela, también tiene plazas limitadas. El vuelo interno de Lima a Cusco conviene comprarlo con tiempo para conseguir el mejor precio.
El orden correcto antes de salir de México es: confirmar disponibilidad de entradas a Machu Picchu para las fechas del viaje, reservar el tren a Aguas Calientes al mismo tiempo, comprar los vuelos internos Lima a Cusco y Cusco a Lima, y al final confirmar el vuelo internacional desde México. Peru Sites gestiona las entradas a Machu Picchu y el tren como parte del servicio para que el viajero llegue con todo confirmado sin tener que manejar esos sistemas desde México.
Día 1: llegada a Lima
El vuelo directo de Ciudad de México a Lima dura aproximadamente 6 horas. La mayoría de los vuelos aterrizan en Lima en la mañana o al mediodía, lo que deja tiempo útil para conocer algo de la ciudad antes de dormir.
El traslado del aeropuerto al hotel en Miraflores toma entre 30 y 50 minutos dependiendo del tráfico. Lima está prácticamente al nivel del mar y eso es una ventaja importante: el cuerpo llega descansado del vuelo sin el efecto de la altitud que aparecerá al día siguiente en Cusco.
La tarde del primer día es para Lima. El malecón de Miraflores con sus vistas al Pacífico, el barrio de Barranco con sus calles empedradas y murales, y la primera cena con cocina peruana son el mejor inicio del viaje. Un ceviche fresco en una cevichería de Miraflores o una cena de cocina criolla en Barranco son experiencias que un paladar mexicano reconoce de inmediato como algo excepcional.

Día 2: Lima por la mañana, Cusco por la tarde
La mañana del segundo día es para el centro histórico de Lima. La Plaza Mayor con la Catedral y el Palacio de Gobierno, el Convento de San Francisco con sus catacumbas coloniales donde fueron enterradas más de 25.000 personas entre los siglos XVII y XIX, y el Museo Central del Banco Central con entrada gratuita cubren tres horas de recorrido intenso.
El almuerzo en el centro histórico en uno de los restaurantes de cocina criolla del entorno de la plaza cierra bien la mañana antes de trasladarse al aeropuerto para el vuelo de la tarde a Cusco.
El vuelo de Lima a Cusco dura una hora. Al aterrizar en Cusco a 3.400 metros sobre el nivel del mar el cuerpo nota de inmediato la diferencia con Lima. Dolor de cabeza leve, algo de cansancio y falta de apetito son los síntomas más comunes del soroche o mal de altura. La recomendación es ir directamente al hotel, tomar el té de hoja de coca que todos los hoteles del Cusco ofrecen al llegar y cenar algo ligero. Nada más. El segundo día en Cusco el cuerpo responde mucho mejor.

Día 3: Cusco y el Valle Sagrado
Con una noche de adaptación el tercer día el organismo ya funciona con más normalidad a los 3.400 metros. La mañana es para recorrer Cusco: la Plaza de Armas con sus dos iglesias coloniales, el Qorikancha que es el templo del sol inca más importante del Imperio con sus muros de piedra perfectamente ensamblada, y el barrio de San Blas con sus callejones empedrados y talleres de artesanía.
La tarde es para el Valle Sagrado del río Urubamba. Las ruinas de Ollantaytambo, una fortaleza inca construida sobre una ladera escalonada con terrazas agrícolas que todavía se cultivan, son uno de los sitios arqueológicos más impresionantes del recorrido andino. Pisac y su mercado artesanal completan la jornada antes de regresar a Cusco o de continuar directamente hacia Ollantaytambo para tomar el tren.
Peru Sites coordina el recorrido del Valle Sagrado con transporte privado y guía para que el día sea aprovechable de principio a fin sin las esperas del transporte público.

Día 4: Machu Picchu
Este es el día central del viaje y el que requiere más precisión en los horarios. El tren desde Ollantaytambo hasta Aguas Calientes dura aproximadamente hora y media recorriendo uno de los paisajes más cambiantes del sur del Perú: el valle que se va cerrando, la vegetación que cambia de andina a subtropical y las primeras brumas del bosque nuboso antes de llegar al pueblo.
Desde Aguas Calientes el primer bus hacia la entrada de Machu Picchu sale a las 5:30 de la mañana y la ciudadela abre a las 6. Las primeras dos horas tienen la luz más limpia del día, la menor cantidad de visitantes en los senderos y la mayor probabilidad de encontrar la niebla baja sobre el valle que convierte a Machu Picchu en esa imagen que el mundo conoce. Quien llega antes de las 8 de la mañana vive una experiencia completamente diferente a quien llega a las 10.
La ciudadela construida sobre una cresta entre dos montañas a 2.430 metros de altitud tiene un recorrido guiado que dura entre hora y media y dos horas. El mirador de la Casa del Guardián desde el que se ve el conjunto completo, el Templo del Sol con su alineación astronómica con el solsticio de junio, las terrazas agrícolas que rodean la ciudadela y la Plaza Principal son los puntos principales del circuito. Peru Sites incluye el guía certificado dentro del sitio como parte del itinerario porque la diferencia entre ver Machu Picchu con contexto y sin él es enorme.
La tarde en Aguas Calientes antes del tren de regreso es para caminar por el pueblo, comer algo frente al río y tomar el tren de vuelta a Ollantaytambo con regreso a Cusco en la noche.

Día 5: regreso a Lima y vuelo a México
El último día empieza temprano en Cusco. El vuelo de regreso de Cusco a Lima dura una hora y desde Lima el vuelo de vuelta a México dura otras seis horas. Dependiendo de los horarios elegidos al planificar el viaje puede haber tiempo para un almuerzo en Lima antes de ir al aeropuerto o simplemente un traslado directo para el vuelo internacional.
Si el itinerario permite unas horas libres en Lima antes del vuelo de regreso, el Museo Larco en Pueblo Libre con su colección de arte precolombino y su jardín de buganvilias es la visita que mejor cierra el viaje: en dos horas y media se puede ver la colección más completa de cerámica, textiles y orfebrería prehispánica del Perú y entender con más profundidad los sitios arqueológicos que se visitaron en los días anteriores.
Lo que Peru Sites resuelve para que este itinerario funcione
Un itinerario de cinco días en Perú tiene poca tolerancia al error. Una entrada a Machu Picchu en el horario equivocado, un tren sin disponibilidad en la fecha deseada o un vuelo interno mal conectado pueden afectar toda la cadena de días. Peru Sites arma el itinerario completo para los viajeros mexicanos con las piezas confirmadas en el orden correcto: entradas a Machu Picchu, tren, vuelos internos, hoteles y traslados coordinados desde el primer día hasta el regreso al aeropuerto de Lima.
Si tienes cinco días disponibles y quieres hacer este viaje sin improvisar nada, escríbenos con tus fechas. Te preparamos la propuesta completa con todos los costos en pesos mexicanos antes de que confirmes cualquier reserva.