Una semana en Perú es tiempo suficiente para entender por qué este país está en la lista de pendientes de tantos mexicanos durante años y por qué quienes lo visitan regresan. No alcanza para verlo todo, pero sí para vivir lo más importante: una capital con la mejor gastronomía del continente, la ciudad andina más impresionante del mundo, el valle donde el Imperio Inca construyó sus obras más ambiciosas y la ciudadela que lleva cinco siglos sobre una cresta entre dos montañas sin que nadie haya encontrado el adjetivo exacto para describirla. Esta guía está organizada día a día para que cada hora cuente.
Lo que hay que tener resuelto antes de salir de México
Una semana en Perú no tiene margen para errores de planificación. Las entradas a Machu Picchu tienen cupo diario limitado que en temporada alta se agota con semanas de anticipación. El tren a Aguas Calientes, el único transporte que llega al pueblo al pie de la ciudadela, también tiene plazas limitadas. Los vuelos internos entre Lima y Cusco conviene comprarlos con tiempo.
El orden correcto es confirmar las entradas a Machu Picchu primero, reservar el tren al mismo tiempo, gestionar los vuelos internos y al final comprar el vuelo internacional desde México. Peru Sites gestiona esas piezas desde el lado peruano para que el viajero llegue a Lima con todo confirmado sin tener que manejar varios sistemas de reserva distintos desde México.
Día 1: Lima, la puerta de entrada
El vuelo directo desde Ciudad de México a Lima dura aproximadamente 6 horas. La mayoría aterriza en la mañana o al mediodía dejando una tarde completa para la ciudad. Lima está al nivel del mar y eso es una ventaja práctica: el cuerpo llega sin los efectos de la altitud que aparecerán al día siguiente en Cusco.
La tarde del primer día es para el malecón de Miraflores. El paseo sobre los acantilados del Pacífico, el Parque del Amor con la escultura El Beso de Víctor Delfín y el barrio de Barranco al sur con sus calles empedradas y murales de arte urbano son la mejor introducción a la Lima contemporánea. La cena no puede ser cualquier cosa: Lima es la capital gastronómica más reconocida de América del Sur y un ceviche fresco en una cevichería de Miraflores o una cena de cocina criolla en Barranco son el inicio correcto del viaje.

Día 2: Lima histórica y vuelo a Cusco
La mañana del segundo día es para el centro histórico. La Plaza Mayor fundada en 1535 con la Catedral, el Palacio de Gobierno y los portales coloniales, el Convento de San Francisco con sus catacumbas donde fueron enterradas más de 25.000 personas entre los siglos XVII y XIX y el Museo Central del Banco Central con entrada gratuita cubren una mañana de recorrido a pie sin necesidad de taxi entre los tres puntos.
El vuelo de Lima a Cusco sale en la tarde y dura una hora. Al aterrizar a 3.400 metros sobre el nivel del mar el cuerpo siente de inmediato la diferencia. Dolor de cabeza leve, cansancio y poco apetito son síntomas normales del soroche que aparecen incluso en personas jóvenes con buena condición física. La primera tarde en Cusco tiene un solo objetivo: ir al hotel, tomar el té de hoja de coca que todos los establecimientos ofrecen al llegar y descansar. Los viajeros que respetan esa pausa llegan al día siguiente funcionando con plena normalidad.

Día 3: Cusco, la ciudad del imperio inca
Con una noche de adaptación el organismo ya responde bien a los 3.400 metros y Cusco se puede recorrer con calma. La Plaza de Armas con sus dos iglesias coloniales del siglo XVII, el Qorikancha donde los muros de piedra inca perfectamente ensamblada sostienen la Iglesia de Santo Domingo que los españoles construyeron encima, y el barrio de San Blas con sus callejones empedrados y talleres de artesanía son el recorrido central de la mañana.
La tarde es para las ruinas de Sacsayhuamán, la fortaleza ceremonial inca construida sobre el cerro al norte de la ciudad con bloques de piedra de hasta 100 toneladas ensamblados sin mortero. La vista desde ahí sobre los tejados del centro histórico de Cusco y los cerros que rodean el valle es una de las más completas del recorrido andino. El boleto turístico de Cusco da acceso a Sacsayhuamán y a los sitios arqueológicos del circuito de los alrededores.

Día 4: Valle Sagrado del Inca
El cuarto día baja del centro histórico de Cusco al Valle Sagrado del río Urubamba. Es uno de los recorridos más variados del sur del Perú en un solo día: mercados artesanales, ruinas incas, terrazas agrícolas activas y el pueblo colonial de Ollantaytambo como cierre de jornada.
Pisac es la primera parada con su mercado artesanal en la plaza del pueblo y las ruinas en la ladera sobre el valle. Los tejidos, las cerámicas y los objetos de plata de los artesanos locales son de mejor calidad y a menor precio que en los mercados turísticos de Cusco. Las ruinas de Pisac sobre el cerro tienen vistas sobre el valle que en días despejados alcanzan los nevados de la cordillera.
Ollantaytambo es el punto más impresionante del día. La fortaleza inca construida sobre una ladera escalonada con terrazas y muros de piedra de escala monumental es uno de los sitios arqueológicos más imponentes del Perú. El pueblo moderno que la rodea tiene callejones con canales de agua que siguen el trazado urbano inca original de hace quinientos años. Ollantaytambo es también la estación de tren hacia Aguas Calientes y Peru Sites organiza el itinerario para llegar ahí directamente desde el Valle Sagrado sin volver a Cusco, ahorrando tiempo y simplificando la logística del día siguiente.

Día 5: Machu Picchu
El día más esperado del viaje requiere la mayor precisión en los horarios. El primer bus desde Aguas Calientes sale a las 5:30 de la mañana y la ciudadela abre a las 6. Estar frente a Machu Picchu antes de las 7 con la niebla sobre el valle y la ciudadela emergiendo cuando el sol empieza a calentar las piedras es una imagen que ninguna fotografía reproduce fielmente. Las primeras dos horas tienen la luz más limpia del día, la menor cantidad de visitantes y la mayor probabilidad de encontrar la atmósfera más característica del lugar.
La ciudadela tiene un recorrido guiado de entre hora y media y dos horas que cubre el Templo del Sol alineado con el solsticio de junio, la Plaza Principal, las terrazas agrícolas y el sector residencial. Peru Sites incluye el guía certificado dentro del sitio porque la diferencia entre ver Machu Picchu con contexto histórico y sin él es enorme.
La tarde en Aguas Calientes antes del tren de regreso es para las termas del pueblo, una comida frente al río y la tranquilidad de haber visto lo que se vino a ver. El tren de vuelta a Ollantaytambo y el traslado a Cusco cierran el día.

Día 6: día libre en Cusco o extensión opcional
El sexto día tiene dos versiones según el perfil del viajero.
Para quien quiere más arqueología y naturaleza la Montaña de los Siete Colores, conocida como Vinicunca o Montaña Arcoíris, es la excursión más impactante visualmente del sur del Perú. Está a unos 100 kilómetros de Cusco y requiere una caminata de aproximadamente 6 kilómetros de ida a más de 5.000 metros de altitud. Es exigente físicamente pero el paisaje de montaña con sus franjas de colores minerales rojos, verdes, amarillos y morados no tiene equivalente en ningún otro punto del continente. Solo es recomendable para quien lleva al menos tres días aclimatado en Cusco.
Para quien prefiere un día más tranquilo después del esfuerzo de los días anteriores, Cusco tiene una oferta de restaurantes, bares, spas y tiendas de artesanía que llenan perfectamente una jornada sin necesidad de salir de la ciudad. El Mercado de San Pedro con sus comedores populares, jugos frescos y puestos de frutas andinas es una experiencia gastronómica completa por menos de 100 pesos mexicanos.

Día 7: regreso a Lima y vuelo a México
El último día tiene una sola tarea logística: llegar a Lima con tiempo suficiente para el vuelo de regreso a México. El vuelo de Cusco a Lima dura una hora y el vuelo directo de Lima a Ciudad de México dura otras seis horas. Peru Sites coordina el traslado de Cusco al aeropuerto y gestiona los horarios para que el último día no tenga ningún imprevisto logístico.
Si los horarios lo permiten, unas horas en Lima antes del vuelo internacional son el cierre perfecto del viaje. Un último almuerzo de cocina peruana en Miraflores, un ceviche de despedida en la cevichería correcta o un café en el malecón mirando el Pacífico por última vez son la forma más natural de cerrar una semana que difícilmente se olvida.
Peru Sites hace que esta semana funcione
Una semana en Perú tiene poca tolerancia al error logístico. Cada día está conectado con el siguiente y un problema en una pieza afecta todo lo que viene después. Peru Sites arma este itinerario para los viajeros mexicanos con las entradas a Machu Picchu gestionadas con anticipación, el tren confirmado, los vuelos internos en los horarios correctos, los hoteles seleccionados según el presupuesto en cada ciudad y los traslados coordinados de principio a fin.
Si tienes una semana disponible y quieres hacer este viaje sin improvisar nada, escríbenos con tus fechas. Te preparamos la propuesta completa con todos los costos en pesos mexicanos antes de confirmar cualquier reserva.