La respuesta corta es diciembre a abril. La respuesta completa es más matizada porque Lima ofrece cosas distintas según la época del año y la mejor época depende de lo que se va a hacer en la ciudad. Un viajero que va a Lima principalmente a comer, visitar museos y recorrer el centro histórico puede ir en cualquier mes del año sin perder lo esencial. Uno que quiere el malecón con sol, las playas de la Costa Verde y el atardecer naranja sobre el Pacífico tiene que ir en verano.
Contents
Verano: diciembre a abril
El verano limeño es la temporada alta de la ciudad y con razón. Entre diciembre y abril el cielo se despeja, el sol calienta con fuerza y Lima se transforma en una ciudad completamente diferente a la que existe el resto del año. Las temperaturas en Miraflores oscilan entre los 20 y los 30 grados centígrados en los días más cálidos de enero y febrero. El Pacífico sube su temperatura hasta los 20 o 22 grados, lo que hace las playas de la Costa Verde practicables para nadar.
El malecón de Miraflores en verano tiene su momento más activo: el Parque del Amor lleno de gente al atardecer, los parapentistas sobrevolando los acantilados desde primera hora de la mañana, los ciclistas en la ciclovía y los restaurantes de Larcomar con las terrazas abiertas. El atardecer sobre el Pacífico en enero o febrero produce los colores más intensos que Lima puede ofrecer y es una de las experiencias visuales más gratuitas del viaje.
Enero y febrero son los meses más cálidos y los de mayor afluencia local. Los limeños de otros distritos se desplazan hacia la costa en esos meses y las playas y el malecón tienen un ambiente festivo y lleno. Marzo y abril son igualmente soleados con menos masificación y precios de alojamiento más razonables.
El único inconveniente del verano limeño es el precio. La temporada alta sube las tarifas de los hoteles en Miraflores y Barranco y la disponibilidad en los mejores restaurantes requiere más anticipación. Quien planifica el viaje con varias semanas de antelación gestiona eso sin problema.

Otoño: mayo
Mayo es el mes de transición entre el verano y el invierno y es uno de los mejores meses para visitar Lima aunque pocos viajeros lo consideran. El cielo todavía tiene días soleados, las temperaturas bajan suavemente desde el pico del verano hasta un rango de entre 16 y 22 grados y la ciudad tiene menos visitantes que en enero o febrero. Los precios de alojamiento empiezan a bajar y los restaurantes tienen más disponibilidad. La garúa no ha llegado todavía o llega solo de forma intermitente. Es un mes que combina buen tiempo con menos masificación y resulta uno de los más agradables del año para recorrer Lima con calma.
Invierno: junio a septiembre
El invierno limeño es el período más largo de mal tiempo y el que más frecuentemente decepciona a los viajeros que llegan sin saber qué esperar. La garúa, la capa de nubes bajas y la humedad fría de la Corriente de Humboldt dominan el clima entre junio y septiembre. Las temperaturas bajan a un rango de entre 12 y 18 grados centígrados. El cielo permanece gris durante semanas enteras sin que haya lluvia significativa, lo que crea un ambiente húmedo y sin sol que psicológicamente pesa más de lo que sugieren los números del termómetro.
Julio es el mes con peor clima del año en Lima y paradójicamente el de mayor afluencia turística internacional porque es el mes de vacaciones de verano del hemisferio norte. Muchos viajeros europeos y norteamericanos llegan en julio esperando un clima tropical y encuentran una ciudad gris y fría. Esa expectativa incorrecta es la causa más frecuente de la decepción con Lima.
Lo que el invierno limeño no quita es nada de lo que hace a Lima un destino de primer nivel: la gastronomía funciona igual o mejor en invierno porque los restaurantes tienen ambiente más íntimo y los mercados gastronómicos tienen menos gente. Los museos, el centro histórico, los teatros y la vida cultural de la ciudad son independientes del clima. Quien va a Lima con la agenda centrada en comer, visitar museos y entender la historia de la ciudad puede ir en julio sin perder lo esencial del viaje.
Agosto y septiembre son el final del invierno. El cielo empieza a abrirse en algunos días de septiembre y las temperaturas suben gradualmente. No tienen la claridad del verano pero tienen más variación que julio.

Primavera: octubre y noviembre
Octubre y noviembre son meses de transición hacia el verano y tienen un carácter intermedio. La garúa se va retirando progresivamente, aparecen días con algo de sol entre las nubes y las temperaturas suben hacia el rango de los 18 a 22 grados. No son los mejores meses del año para disfrutar Lima con buen tiempo pero tampoco son los peores. Los precios de alojamiento están en nivel medio y la ciudad tiene menos turistas internacionales que en verano o en julio. Para quien tiene flexibilidad de fechas y quiere Lima sin la masificación del verano, noviembre puede ser un punto de equilibrio razonable.
Mes a mes: resumen
Enero es el mes más cálido y soleado del año con hasta 30 grados y el Pacífico en su temperatura más alta. Alta afluencia local. Febrero es igualmente cálido con algunos días de calor intenso. El mes con menos lluvia del año en la sierra peruana, lo que lo hace menos recomendable para Machu Picchu aunque no afecta Lima. Marzo mantiene el buen tiempo con menos masificación que enero y febrero. Abril es soleado y tranquilo con precios bajando hacia el final del mes. Mayo es el mes de transición con días todavía buenos y menos turistas. Junio marca el inicio del invierno con la garúa estableciéndose y las temperaturas bajando. Julio es el mes de peor clima con máxima garúa y mínima temperatura, pero también el de mayor afluencia turística internacional. Agosto es el mes más frío del año aunque sin llegar a los extremos de la sierra. Septiembre empieza la recuperación con algunos días de mejor cielo. Octubre y noviembre son meses de transición con clima mejorando progresivamente. Diciembre marca el regreso del verano con los primeros días despejados del año.
Cómo combinar Lima con el resto del viaje al Perú
La época para visitar Lima no siempre se puede elegir de forma independiente porque el viaje al Perú generalmente incluye Cusco y Machu Picchu, que tienen su propio ciclo climático andino completamente distinto al de la costa. La mejor época para Machu Picchu es entre mayo y septiembre, la temporada seca andina, que coincide exactamente con el invierno de Lima. Eso significa que quien va en la mejor época para Machu Picchu llega a Lima en su peor período climático, y quien va en la mejor época para Lima puede encontrar lluvia en Machu Picchu.
La solución más práctica es priorizar el destino principal del viaje. Si Machu Picchu y Cusco son el centro del viaje, ir entre mayo y septiembre es correcto y asumir Lima gris como parte del recorrido. Si Lima es un destino en sí mismo además de la sierra, buscar los meses de transición de mayo o de octubre y noviembre puede dar condiciones aceptables en los dos destinos simultáneamente.