Hay una diferencia fundamental entre ver el Cañón del Colca y estar en él. La mayoría de los viajeros que visitan el Colca en tour organizado de dos días lo ven desde arriba: desde el Mirador de la Cruz del Cóndor, desde los miradores de Antahuilque y Huayrapunko, desde las terrazas de los restaurantes de Chivay. Cabanaconde es el pueblo donde esa distinción desaparece. Está a 3.287 metros sobre el nivel del mar, en el borde más alejado del valle, y desde sus calles el cañón no es un paisaje al frente sino el territorio que empieza literalmente a los pies del pueblo y desciende más de 1.200 metros hasta el río Colca. Quien pernocta en Cabanaconde y baja al fondo del cañón al día siguiente está haciendo algo completamente diferente al turismo estándar del Colca.
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El pueblo: lo que hay y lo que no
Cabanaconde tiene alrededor de 3.000 habitantes y una infraestructura turística básica que contrasta con la de Chivay. Hay hospedajes económicos, algunos restaurantes con menú del día, una plaza de armas con su iglesia colonial y poco más. No hay cajeros automáticos: hay que llevar todo el efectivo necesario desde Arequipa o Chivay porque en Cabanaconde no hay forma de conseguirlo. Los restaurantes y alojamientos no siempre aceptan tarjetas. La electricidad en el pueblo existe pero en los alojamientos del interior del cañón y en el Oasis de Sangalle la luz se corta a cierta hora de la noche.
Esa austeridad no es una carencia sino parte del carácter del lugar. Cabanaconde es un pueblo andino donde la vida cotidiana tiene más presencia que el turismo y donde el viajero que llega está genuinamente fuera de los circuitos estándar del Colca. Los miradores de Cejana y Achachihua están a 20 minutos caminando desde la plaza y dan la primera perspectiva del cañón desde su nivel, mucho más inmediata y más vertical que la de los miradores de la ruta entre Chivay y el Mirador de la Cruz del Cóndor.

Cómo llegar desde Arequipa y desde Chivay
Desde Arequipa la única empresa de buses que opera directamente a Cabanaconde es Andalucía, con salidas desde el Terminal Terrestre en horario de 1 de la mañana, 4 de la mañana y 1 de la tarde. El trayecto completo desde Arequipa hasta Cabanaconde pasa por Chivay y tarda aproximadamente seis horas. El precio es de alrededor de 17 soles.
Desde Chivay hay buses locales y colectivos hacia Cabanaconde que salen con cierta regularidad a lo largo del día. El trayecto entre los dos pueblos por la carretera que bordea el borde del cañón toma entre dos y dos horas y media. Esa carretera tiene miradores naturales sobre el cañón en distintos puntos y pasa por los pueblos de Yanque, Achoma, Maca, Lari y Pinchollo antes de llegar a Cabanaconde. Quienes van por su cuenta en transporte público pueden bajarse en cualquiera de esos pueblos y continuar en el siguiente vehículo que pase, aunque los horarios son irregulares y conviene preguntar en cada parada sobre la disponibilidad.
Para quienes van en tour organizado desde Arequipa con el formato de trekking, el bus del operador lleva directamente al grupo desde Arequipa o desde la Cruz del Cóndor hasta Cabanaconde el mismo día del descenso al cañón.
El trekking clásico: Cabanaconde al Oasis de Sangalle
El trekking que convierte a Cabanaconde en un destino propio y no en una parada de paso es el descenso al Oasis de Sangalle en el fondo del cañón. Es la experiencia más completa que ofrece el Cañón del Colca y la que más contrasta con los tours en bus que recorren el borde desde Chivay.
El punto de partida es el Mirador San Miguel, a unos 20 minutos en vehículo desde Cabanaconde en dirección a la Cruz del Cóndor. Desde ahí comienza el sendero que desciende 1.200 metros hasta el fondo del cañón, donde corre el río Colca y donde el paisaje cambia completamente: la vegetación árida del borde superior da paso a palmeras, cactus y vegetación tropical que en el contexto andino resultan completamente inesperadas.
El descenso hasta el fondo toma entre tres y cuatro horas dependiendo del ritmo. El sendero pasa por el puente colgante sobre el río Colca y por los pequeños pueblos de San Juan de Chuccho, Cosñirhua y Malata, comunidades que mantienen una vida agrícola prácticamente sin modificar por el turismo y donde se puede comer en casas de familia si se llega a la hora correcta. Los murales de quinua y maíz en las laderas de los andenes prehispánicos que rodean esos pueblos son visibles desde el sendero y tienen una escala que solo se percibe bien desde abajo, desde el fondo del cañón, no desde los miradores del borde.
El Oasis de Sangalle está en el fondo del cañón a unos 2.100 metros de altitud, casi 1.200 metros más abajo que Cabanaconde. A esa profundidad el clima es subtropical: el aire es más cálido, hay vegetación densa y el contraste con el altiplano volcánico de donde se viene resulta impactante. Los alojamientos del oasis son cabañas básicas de adobe con luz limitada o sin ella dependiendo del horario. Hay piscinas naturales donde el agua del río canalizada permite bañarse en el fondo del cañón con las paredes del cañón a ambos lados. Esa combinación de profundidad, calor relativo y piscinas en el fondo del cañón más profundo del mundo es la que convierte la noche en Sangalle en una de las experiencias más singulares del sur del Perú.

El ascenso: el esfuerzo real del trekking
El descenso al Oasis de Sangalle es difícil para las rodillas. El ascenso de vuelta a Cabanaconde es el esfuerzo real del trekking y el que exige condición física genuina. Los 1.200 metros de desnivel positivo en tres horas y media o cuatro horas, dependiendo del ritmo, por un sendero con tramos de terreno suelto y sin sombra en los primeros kilómetros, es una de las subidas más duras que ofrece cualquier trekking del sur del Perú sin requerir técnica de montañismo.
Por eso el ascenso siempre empieza antes del amanecer, generalmente a las 5 de la mañana. Salir de Sangalle con las primeras horas de oscuridad permite llegar al punto más expuesto al sol de la mañana con temperatura todavía manejable y terminar la subida antes de que el calor del mediodía haga el esfuerzo insostenible. Quien sale a las 5 llega a Cabanaconde alrededor de las 8 o 9 de la mañana, en condiciones de desayunar y tomar el bus de regreso a Chivay y Arequipa el mismo día.

La ruta alternativa: Llahuar
Para quien quiere bajar al fondo del cañón pero prefiere un destino diferente al Oasis de Sangalle, la ruta hacia Llahuar es la alternativa más recomendada. Llahuar es un pequeño asentamiento en el fondo del cañón con aguas termales naturales donde el agua caliente volcánica sale directamente al borde del río Colca. La ruta es más larga que la de Sangalle y menos frecuentada, lo que significa más soledad en el sendero y más posibilidad de ver fauna del cañón. Es una opción para quienes ya han hecho la ruta clásica y quieren profundizar en el Colca con una experiencia diferente.
Los miradores desde Cabanaconde
Además del trekking al fondo del cañón, Cabanaconde tiene dos miradores accesibles sin descender: el Mirador de Cejana y el Mirador de Achachihua, ambos a unos 20 minutos caminando desde la plaza del pueblo. Desde esos puntos la profundidad del cañón se ve de forma más directa y más inmediata que desde los miradores de la ruta turística entre Chivay y la Cruz del Cóndor, porque el borde del cañón en Cabanaconde es más abrupto y la pared cae más verticalmente hacia el río.
Cuándo ir y qué llevar
La temporada seca entre abril y noviembre es la época recomendada para el trekking al fondo del cañón. El sendero en temporada de lluvias entre diciembre y marzo puede ser resbaladizo y peligroso en los tramos de roca y tierra mojada, y la visibilidad desde los miradores es peor.
Peru Sites te recomienda prepararte para tu trekking en el Cañón del Colca
Para disfrutar al máximo la experiencia, no necesitas equipo especializado. Te sugerimos llevar calzado de trekking con buena suela, ropa en capas para adaptarte al cambio de temperatura, protector solar, bastones de trekking, agua suficiente para el día y efectivo en soles para pagos en alojamientos o restaurantes de Sangalle.
Recuerda que el Boleto Turístico del Colca es obligatorio para ingresar al valle y debe adquirirse antes del recorrido.
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