Arequipa tiene en su casco histórico 14 iglesias o templos, 4 capillas, 5 conventos y 3 monasterios. Esa concentración de arquitectura religiosa en pocas manzanas no es una casualidad sino el resultado de cinco siglos de competencia entre órdenes religiosas por establecer su presencia en la ciudad más importante del sur del virreinato. Cada orden llegó, eligió su solar y construyó en el mismo material que todos los demás: el sillar volcánico blanco que unifica visualmente toda la ciudad sin que ningún edificio pierda su personalidad propia. El resultado es un conjunto arquitectónico religioso que no tiene equivalente en ninguna otra ciudad del Perú y que le valió a Arequipa la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.
Contents
- La Compañía de Jesús: la fachada más elaborada del continente
- Santo Domingo: la orden que llegó primero
- San Francisco: el conjunto colonial más extenso
- La Merced: rococó en sillar
- San Agustín: la cúpula que sobrevivió
- La Recoleta: el convento franciscano al otro lado del río
- San Juan Bautista de Yanahuara: el barroco mestizo más puro
- La Catedral: el edificio que cierra la plaza
- Cómo recorrer las iglesias del centro histórico
La Compañía de Jesús: la fachada más elaborada del continente
La Iglesia de la Compañía de Jesús, en la esquina sureste de la Plaza de Armas entre las calles Ejercicios y General Morán, es el edificio que mejor define el estilo barroco mestizo arequipeño y el que más estudio recompensa a quien se detiene frente a él con tiempo suficiente. Fue fundada por los jesuitas en el siglo XVII y su diseño original estuvo a cargo del arquitecto Gaspar Báez, pero el terremoto de 1650 obligó a reconstruirla antes de completarla. La versión que se ve hoy es resultado de esa reconstrucción y fue terminada en 1698.
La fachada es el objeto arquitectónico más importante del conjunto. Cada centímetro de la superficie de sillar está cubierto de ornamentación tallada a mano: columnas helicoidales, ángeles con rasgos andinos mezclados con querubines de la iconografía barroca europea, hojas de acanto que conviven con flores de cantuta y chirimoyas, figuras de sirenas que los canteros mestizos insertaron entre los santos como si fueran naturales al repertorio sagrado. Esa mezcla de dos tradiciones visuales en un mismo plano es lo que hace al barroco arequipeño único: no es sincretismo accidental sino la expresión deliberada de manos que conocían las dos culturas y eligieron combinarlas.
El interior tiene un altar mayor dorado y una colección de pinturas que incluye obras de los jesuitas Bernardo Bitti y Diego de la Puente, dos de los pintores más importantes de la pintura colonial sudamericana. Los claustros del complejo jesuita adyacente, hoy reconvertidos en uso comercial, conservan la arquitectura original y permiten ver la escala del conjunto que la orden construyó en ese punto del centro histórico.

Santo Domingo: la orden que llegó primero
Los dominicos fueron la primera orden religiosa en llegar a Arequipa y su iglesia en la Calle Santo Domingo ocupa uno de los terrenos más antiguos de la ciudad. El primer templo que construyeron fue destruido por los terremotos de 1582 y 1604 sucesivamente. La estructura que se ve hoy tiene una fachada cuya nave central data de 1647 con una torre poligonal añadida en 1949. El frontis tiene un labrado de enredaderas, flores de cantuta y ángeles trompeteros que es uno de los ejemplos más cuidados del arte mestizo arequipeño fuera del entorno inmediato de la Plaza de Armas.
El interior tiene un retablo mayor trabajado en pan de oro que contrasta con la sobriedad exterior del conjunto. La Iglesia de Santo Domingo organiza algunas de las procesiones tradicionales más concurridas de Arequipa durante las festividades religiosas del año, lo que le da una vida comunitaria activa que los templos más turísticos del centro histórico han ido perdiendo.

San Francisco: el conjunto colonial más extenso
El conjunto de San Francisco, que data del siglo XVI, es una de las primeras construcciones religiosas de la conquista española en Arequipa. Inicialmente construido en adobe, fue reconstruido en dos oportunidades y la versión que ha llegado hasta hoy fue levantada principalmente en sillar, aunque todavía conserva su portada lateral original de adobe que los especialistas en arquitectura colonial consideran uno de los pocos ejemplos de construcción pre-sillar que quedan en la ciudad.
El conjunto arquitectónico incluye la iglesia principal, el convento, los claustros de la Tercera Orden y el Pasaje de San Francisco, el espacio abierto donde cada año durante el mes del aniversario de Arequipa, en agosto, se instala una feria artesanal que lleva más de cuarenta años funcionando en ese mismo lugar. La iglesia tiene acceso libre durante las horas de culto aunque los claustros no están abiertos al público de forma permanente.

La Merced: rococó en sillar
La Iglesia de La Merced, en la Calle La Merced del centro histórico, es el mejor ejemplo en Arequipa del estilo rococó aplicado al sillar. Su portada tiene relieves de proporciones bajas y ornamentación con motivos iconográficos de una intensidad mestiza mayor que la de otras iglesias del centro histórico. La cúpula conserva la ornamentación original del diseño del siglo XVII aunque la estructura fue reconstruida después del terremoto de 1868, que destruyó gran parte del edificio y dejó en pie solo la sacristía. La reconstrucción buscó ser fiel al estilo original y en gran medida lo logró.
El interior guarda una colección de pintura virreinal que tiene interés para quien sigue la historia de la Escuela Cusqueña en el sur del Perú. La nave central es de proporciones más altas que las de Santo Domingo o San Francisco y crea un espacio interior con más verticalidad que el promedio de las iglesias arequipeñas.

San Agustín: la cúpula que sobrevivió
La Iglesia de San Agustín está en la esquina de las calles San Agustín y Sucre. Su historia tiene el mismo patrón que la mayoría de los templos de Arequipa: fundada en el siglo XVI, destruida por terremotos sucesivos y reconstruida con el estilo que dominaba en cada período. El terremoto de 1868 fue el más destructivo para este edificio: dejó en pie solo la sacristía. La reconstrucción que siguió trató de recuperar el estilo barroco mestizo original del siglo XVII y la cúpula que se ve hoy conserva la ornamentación peculiar del diseño antiguo con una intensidad que los historiadores del arte consideran más expresiva que la de otras cúpulas del centro histórico.

La Recoleta: el convento franciscano al otro lado del río
El convento franciscano de La Recoleta está en el lado oeste del río Chili, a pocos minutos del centro histórico caminando por el Puente Grau. Es el único edificio importante de la arquitectura religiosa arequipeña que no está en el damero fundacional español sino en el barrio de Yanahuara. Su torre es la única de color rojo en Arequipa, lo que la hace visible desde varios puntos de la ciudad y le da una presencia que ninguna descripción textual transmite del todo.
El convento tiene un museo con una de las bibliotecas coloniales más extensas del sur del Perú, con volúmenes que incluyen manuscritos del período de la evangelización y textos en lenguas indígenas que los franciscanos usaron en su labor misional. La colección de arte amazónico dentro del museo, resultado del trabajo de los misioneros franciscanos en la selva peruana durante los siglos XVIII y XIX, tiene un carácter completamente distinto al resto del patrimonio religioso arequipeño y sorprende por la calidad y la variedad de las piezas.
San Juan Bautista de Yanahuara: el barroco mestizo más puro
Ya mencionada en el artículo sobre el Mirador de Yanahuara, la Iglesia de San Juan Bautista merece estar en esta lista por sus propios méritos. Construida en 1750 en la plaza principal del barrio de Yanahuara, tiene una fachada barroca mestiza que los historiadores del arte ubican entre los tres o cuatro mejores ejemplos del estilo en toda la región andina. La ornamentación con ángeles, motivos florales y representaciones de santos trabajada directamente en el sillar tiene una densidad y una calidad de talla que la Iglesia de la Compañía, siendo más conocida, no siempre supera en los detalles.
El interior es más austero que la fachada, algo característico del barroco mestizo arequipeño donde toda la energía decorativa se concentra en el exterior para dialogar con la plaza y con quien pasa por ella. Sigue siendo el lugar elegido por los yanahuarinos para las celebraciones de bodas y bautizos, lo que le da una vida comunitaria que va más allá del turismo.

La Catedral: el edificio que cierra la plaza
La Catedral Basílica de Santa María ya fue descrita con detalle en su propio artículo. En el contexto de las iglesias de Arequipa ocupa una posición diferente a las demás por su escala, su función como sede del arzobispado y su presencia en el lado norte de la Plaza de Armas. Su estilo neorrenacentista con influencia gótica la distingue de las demás iglesias del conjunto, que son mayoritariamente barrocas. Esa diferencia de estilo, resultado de la reconstrucción del siglo XIX a cargo del arquitecto Lucas Poblete, hace de la Catedral un edificio que en otro contexto podría parecer ajeno al conjunto pero que en Arequipa funciona como el contrapeso horizontal que equilibra la verticalidad de las iglesias barrocas del entorno.

Cómo recorrer las iglesias del centro histórico
Las iglesias del perímetro inmediato de la Plaza de Armas, la Catedral, la Compañía, la Merced y San Agustín, se pueden recorrer por fuera en un paseo de una hora sin entrar a ninguna. Entrar a cada una y tomarse el tiempo necesario para ver los interiores convierte ese recorrido en una jornada completa de mañana. La mayoría permite acceso libre durante las horas de culto sin costo de entrada. Los museos y claustros que algunos tienen adjuntos cobran una entrada simbólica.
Para ver San Francisco, Santo Domingo, La Recoleta y San Juan Bautista de Yanahuara en el mismo día hay que añadir traslados y organizar bien la secuencia. La Recoleta, al otro lado del río, conviene combinarla con el Mirador de Yanahuara en la misma tarde.
La mejor época para visitar las iglesias en su ambiente más activo es durante la Semana Santa de Arequipa, cuando las procesiones nocturnas recorren las calles del centro histórico entre los templos coloniales con una puesta en escena que lleva siglos repitiéndose de la misma forma.