Portales de la Plaza de Armas en Cusco

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Los portales que rodean la Plaza de Armas de Cusco son arquerías de piedra construidas durante el periodo colonial que documentan la transformación económica y social de la ciudad. Estas estructuras no son decoración: fueron espacios comerciales donde se concentraba el comercio de productos específicos, cada uno con su propia historia.

Actualmente existen ocho portales, aunque durante la colonia temprana solo había siete. Cada uno recibió nombres que cambiaron según las actividades comerciales que albergaban. Para entender los portales, primero hay que conocer la plaza sobre la que se construyeron.

Plaza de Armas Cusco
Plaza de Armas Cusco

De Huacaypata a Plaza de Armas: reducción de un espacio sagrado

Durante el Imperio Inca, el espacio donde hoy está la Plaza de Armas era parte del Huacaypata – nombre que según el historiador cusqueño Víctor Angles significa «lugar del llanto», aunque otros investigadores como María Rostworowski proponen «Aucaypata» (lugar del guerrero) y George Squier sugiere «Huacapata» (lugar sagrado).

El debate sobre el nombre refleja un problema lingüístico: el quechua era lengua oral y los cronistas españoles la transcribieron de forma inconsistente. Lo que sí está documentado es que la plaza inca era cinco veces más grande que la actual. Abarcaba lo que hoy son la Plaza de Armas, la Plaza Regocijo, la Plaza Espinar y varias manzanas intermedias.

El río Saphy – actualmente canalizado bajo tierra – dividía el espacio en dos sectores: Huacaypata al noreste y Cusipata al suroeste. Según Angles, estos nombres tenían significado simbólico: Huacaypata (lugar del llanto) para ceremonias de meditación que terminaban en expresiones de tristeza, y Cusipata (lugar del regocijo) para celebrar victorias militares.

Cuando Manco Cápac llegó al valle de Cusco, el área era un pantano formado por los ríos Saphy y Tullumayo. El inca Sinchi Roca ordenó secar el pantano con tierra traída de las montañas. Pachacútec completó el trabajo trayendo arena del litoral costero. Sobre este terreno se construyó el centro administrativo y religioso del Tahuantinsuyo.

En 1555, el corregidor Sebastián Garcilaso de la Vega (padre del cronista Inca Garcilaso) autorizó la construcción de edificios en medio del Huacaypata, reduciendo la plaza inca a aproximadamente un tercio de su tamaño original. Estos nuevos edificios – con portales de piedra – dividieron el espacio y crearon las manzanas actuales entre las calles Espaderos, Del Medio, Mantas y otras.

Portales en la Plaza de Armas

1.-Portal de Carnes: del Comisario de la Inquisición al mercado

Este portal se ubica al lado derecho de la Catedral, entre las calles Espaderos y Del Medio. Durante la colonia temprana se llamó Portal del Comisario de la Inquisición porque allí vivió el Comisario del tribunal de la Inquisición, cuya cámara secreta y cámara de tormento se construyeron cerca de la Catedral antes que la Capilla de la Sagrada Familia.

En 1895 cambió al nombre actual cuando la Plaza de Armas funcionaba como mercado. Los comerciantes vendían carne y embutidos directamente en este espacio, convirtiendo el portal en zona de carnicería. La transición del nombre refleja el cambio de función: de sede del poder inquisitorial a centro de comercio popular.

2.-Portal de Harinas: la casa del «Demonio de los Andes»

Ubicado entre las calles Espaderos y Del Medio, este portal debe su nombre a las familias comerciantes que vendían harinas de trigo, maíz, habas, chuño y jora. Los costales se apilaban contra las paredes y se vendían directamente allí. La harina de jora era especialmente importante porque servía para preparar chicha – bebida sagrada inca que continuó consumiéndose durante la colonia.

El nombre original era Portal de Mármol de Carbajal, por la casa de Francisco de Carbajal – conocido como el «Demonio de los Andes». Carbajal perteneció a las fuerzas de Gonzalo Pizarro durante la Batalla de Jaquijahuana (1548) en la pampa de Anta. Esta batalla enfrentó a Pizarro contra las fuerzas realistas dirigidas por Pedro de la Gasca durante la Gran Rebelión de Encomenderos.

Tras la derrota, La Gasca ordenó decapitar y descuartizar a Carbajal. Colocaron partes de su cuerpo en cuatro puntos estratégicos al ingreso de Cusco como advertencia. Los comerciantes de harina posteriormente cambiaron el nombre del portal, borrando la memoria del conquistador ejecutado.

3.-Portal de Panes: la bofetada que dio nombre

Este tercer portal se encuentra entre las calles Plateros y Procuradores, construido sobre el palacio del Inca Pachacútec. Francisco Pizarro tomó posesión de esta estructura y la convirtió en prisión para sus enemigos durante las guerras civiles entre conquistadores.

En la época colonial se llamó Portal de Kasana. El nombre actual proviene del comercio de pan que se estableció posteriormente, pero también se le conoció como «Portal de la Bofetada» por un incidente documentado en crónicas franciscanas.

La historia cuenta que una muchacha quería comprar chutacas con canela en una panadería del portal. El vendedor se negó a venderle. El padre Ecónomo, queriendo agradar a la muchacha, ordenó al tonsurado que cediera el real de panes. Cuando no fue obedecido, el sacerdote le dio una bofetada tan fuerte que el tonsurado cayó al suelo. El español Benito Suárez Carbajal presenció la escena y, defendiendo al tonsurado, abofeteó al fraile franciscano Orriamún derribándolo.

La gente armó gran protesta mientras el Corregidor se alejaba tomando del brazo a la muchacha. El mercedario, limpiándose la sangre de la boca y mirando al Corregidor, exclamó: «Desgraciado espadachín, tú no tendrás buena muerte». El pronóstico se cumplió la noche del 24 de junio de 1549 cuando el carpintero Vicente Corbanál mató al primer Corregidor del Cusco.

4.-Portal de Confitería: los dulces de María

Ubicado frente a la Catedral entre las esquinas de las calles Espaderos y Del Medio, este portal inicialmente se llamó Portal de Fonderías porque vendían frituras de vísceras de animales a precios económicos. La gente pobre y las vendedoras del mercado iban a las 9 de la mañana y a las 3 de la tarde a comer en los ahumados tugurios establecidos allí.

El cambio de nombre ocurrió durante el obispado de Juan Alonso Ocón. Una mujer morena liberta llamada María se instaló en el portal dedicándose a hacer turrones y confites. Su negocio tuvo tanto éxito que durante la temporada de Corpus Christi el portal se llenaba de personas esperando probar estos manjares. El dulce reemplazó a las frituras y el nombre cambió permanentemente.

5.-Portal del Comercio: productos de ultramar

Este portal se ubica entre las calles Del Medio y Mantas. Durante la época de la emancipación se llamó Portal de Ropavejeros. El nombre cambió cuando comerciantes españoles y judíos establecieron tiendas de venta de Paño de Segovia (pañuelo de tela fina) y productos de Afamada Castilla.

Estos productos importados de España eran cotizados por mujeres de la época colonial. El portal se convirtió en centro de comercio de lujo, contrastando con otros portales donde se vendían productos básicos como carne o harina. La presencia de mercaderes judíos es dato histórico relevante: aunque la Inquisición operaba en Cusco, había comunidad judía comerciante que logró establecerse.

6.-Portal de la Compañía: el tesoro jesuita

Antiguamente llamado Portal de Sastres hasta que se inauguró el templo jesuita con cincuenta frailes que se instalaron en los tres claustros del espacioso convento. La construcción fue dirigida por los hermanos Pietro y Ludovico Maieroni, ambos arquitectos y sacerdotes jesuitas.

Una historia cuenta que un gran tesoro se encuentra escondido en la bóveda del coro bajo de la iglesia. Esta leyenda se basa en documentos que mencionan las inmensas riquezas que los jesuitas acumularon antes de su expulsión en 1767 por orden del rey Carlos III.

7.-Portal de Carrizos: materiales de construcción

Este es el único portal que mantiene su nombre original desde la época colonial. Se llamó así por la venta de carrizos largos y madera maguey – materiales utilizados para construcción de techos de viviendas con tejas.

Los artesanos escultores y coheteros también compraban carrizos aquí. Los coheteros los usaban para realizar castillos de carrizo para fiestas patronales – tradición que continúa en festividades cusqueñas actuales. La plebe le llamaba «Soqos qhatupúrtal» en quechua.

8.-Portal de Belén: la patrona de Cusco

Ubicado al costado izquierdo de la Catedral en la esquina de la calle Triunfo, este portal recibió su nombre en honor a la Virgen de Belén. En 1645, el obispo Juan Alonso Ocón, a solicitud del Cabildo secular, declaró Patrona de las Armas y Patrona de la ciudad a Nuestra Señora de Belén.

Don Idelfonso de Gandarillas, cabildante y dueño de una de las casas del portal, colocó cerca de la puerta de calle un letrero que decía: «Este es Portal de Belén». La Virgen de Belén era la más antigua de la ciudad y tenía más devotos que otras advocaciones marianas, razón por la cual se le otorgó este título de patrona.

Arquitectura de los portales: técnica y función

Los portales se construyeron con arquería de piedra usando mano de obra cusqueña. La técnica combina conocimiento indígena de tallado en piedra con diseño arquitectónico español de arcos de medio punto. Los muros tienen base inca en varios casos – especialmente los construidos sobre palacios como el de Pachacútec (Portal de Panes).

Los arcos permitían circulación protegida de lluvia y sol. Durante la colonia, los portales servían como extensión de las tiendas: los comerciantes sacaban productos bajo los arcos para exponerlos a compradores que caminaban protegidos. Este diseño urbano – típico de plazas mayores españolas – se adaptó a las necesidades climáticas de Cusco.

La altura de los edificios con portales no podía superar dos pisos, regulación que continúa hasta hoy para preservar la armonía arquitectónica. Las fachadas deben pintarse de color blanco, creando el aspecto uniforme que caracteriza la plaza.

La plaza hoy: turismo sobre comercio

Actualmente, los portales albergan restaurantes turísticos, agencias de viaje, joyerías y tiendas de artesanías. El comercio de productos básicos – carne, harina, pan – se trasladó a mercados especializados como el de San Pedro.

La transformación ocurrió gradualmente durante el siglo XX. En los años 1970, la plaza todavía funcionaba parcialmente como mercado. La municipalidad decidió retirar el comercio ambulante para convertir la plaza en atractivo turístico exclusivamente. Esta decisión generó controversia entre cusqueños que veían la plaza como espacio público tradicional.

El debate sobre el uso de la plaza continúa. Algunos defienden su transformación turística como necesaria para la economía local. Otros critican que la plaza perdió su función como espacio de encuentro ciudadano, convirtiéndose en escenario para consumo turístico.

Información práctica para visitantes

Ubicación: La Plaza de Armas está en el centro histórico de Cusco, a 3,400 metros sobre el nivel del mar. Se puede llegar caminando desde cualquier punto del centro.

Recorrido sugerido: Comienza dando la espalda a la Catedral. El primer portal a tu derecha es Portal de Carnes. Continúa en sentido horario: Portal de Harinas, Portal de Panes, Portal de Confitería, Portal del Comercio, Portal de la Compañía, Portal de Carrizos y Portal de Belén.

Mejor momento: Temprano en la mañana (7:00-9:00) para observar la arquitectura sin multitudes. Las noches (después de 19:00) ofrecen iluminación especial de los portales.

Eventos: La plaza es escenario de festividades como Corpus Christi (fecha movible en junio), Inti Raymi (24 de junio), Santurantikuy (24 de diciembre) y celebraciones de Año Nuevo.

Servicios: Bajo los portales hay cajeros automáticos, baños públicos (con costo), puntos de información turística y servicios de cambio de moneda.

Que importancia tienen estos portales

Los portales documentan la historia económica de Cusco colonial. Los nombres revelan qué productos se comerciaban, qué grupos sociales controlaban el comercio y cómo la economía urbana se organizaba espacialmente.

La presencia del Comisario de la Inquisición en un portal muestra el poder eclesiástico. Los comerciantes judíos en otro portal evidencian comunidades que operaban a pesar de restricciones inquisitoriales. Las vendedoras indígenas en portales de productos básicos demuestran continuidad de prácticas comerciales prehispánicas.

La anécdota de la bofetada – preservada en crónicas franciscanas – documenta tensiones entre órdenes religiosas y autoridades civiles. El cumplimiento del «pronóstico» del mercedario refleja cómo la violencia marcaba relaciones de poder en la colonia temprana.

Los portales son también evidencia de resistencia arquitectónica. Han sobrevivido terremotos de 1650, 1950 y otros menores. Esta resistencia se debe parcialmente a las bases incas sobre las cuales se construyeron – mismo principio que explica la supervivencia de muros del Qoricancha bajo Santo Domingo.

Caminar por los portales de Cusco es recorrer capas de historia: pantano inca convertido en plaza ceremonial, plaza inca reducida a un tercio de su tamaño, espacio comercial colonial transformado en escenario turístico. Cada portal cuenta parte de esta historia de transformación continua.