Machu Picchu temporada seca

¿Quién construyó Machu Picchu? Los incas y su arquitectura

Machu Picchu no fue descubierto por los incas. Fue construido por ellos. Esa distinción importa porque cambia completamente la forma en que se interpreta el sitio: no es una ciudad perdida que alguien encontró en la selva sino el producto deliberado y sofisticado de una de las civilizaciones más organizadas que existieron en el continente americano. Entender quién lo construyó, cuándo y con qué propósito es lo que convierte una visita entre muros de piedra en una experiencia que tiene sentido.

El Inca Pachacútec y el siglo XV

La construcción de Machu Picchu se atribuye al gobernante inca Pachacútec, cuyo nombre en quechua significa el que transforma el mundo. Fue el noveno gobernante del Imperio Inca y el que transformó lo que hasta entonces era un estado regional en uno de los imperios más extensos de la historia, conocido como Tawantinsuyu o el territorio de las cuatro partes.

Pachacútec gobernó entre aproximadamente 1438 y 1471 y durante ese período emprendió una campaña de construcción monumental sin precedentes en los Andes. Cusco fue rediseñada y ampliada bajo su mandato. Sacsayhuamán, el complejo de terrazas de Moray y el propio Machu Picchu fueron construidos o iniciados durante su reinado. Machu Picchu fue levantado alrededor del año 1450, en pleno apogeo del poder inca, y estuvo en uso durante aproximadamente un siglo antes de que los españoles llegaran al continente.

Lo que hace extraordinario ese período de construcción es la escala del proyecto. Machu Picchu tiene más de 200 estructuras entre templos, recintos residenciales, depósitos, terrazas agrícolas y un sistema de canales de agua que funcionan hasta hoy. Todo eso fue construido en décadas, sin rueda, sin animales de carga dentro del sitio y sin metal en las herramientas de corte principales.

Pachacuteq
Pachacuteq

Quiénes trabajaron en la construcción

La construcción de Machu Picchu no fue realizada por esclavos como se construyeron algunos monumentos en otras partes del mundo. Fue llevada a cabo mediante el sistema de la mita, una forma de trabajo obligatorio que el Estado inca imponía a las comunidades conquistadas como forma de tributo en lugar de bienes materiales.

Los trabajadores de la mita recibían a cambio comida, vestimenta, herramientas y alojamiento durante el período de trabajo. Eran especialistas en distintos oficios: picapedreros que extraían y daban forma a los bloques, aparejadores que supervisaban el encaje de las piedras, hidráulicos que diseñaban el sistema de canales, agricultores que construían y mantenían los andenes, y una capa de administradores y arquitectos que coordinaban el conjunto desde una perspectiva que todavía impresiona a los ingenieros modernos.

Los estudios de los restos óseos encontrados en el sitio indican que la población que habitó y trabajó en Machu Picchu provenía de distintas regiones del Imperio, lo que es consistente con la política inca de reubicar grupos humanos de distintas partes del Tahuantisuyo para proyectos de gran escala.

Construccion de Machu Picchu
Construccion de Machu Picchu

La función del sitio: lo que los arqueólogos saben y lo que todavía se discute

Hay varias teorías sobre la función principal de Machu Picchu y ninguna de ellas ha sido confirmada de forma definitiva. La interpretación más aceptada entre los arqueólogos es que el sitio funcionó como una residencia real o llaqta de Pachacútec, un espacio de retiro ceremonial y administrativo al que el gobernante y su corte se trasladaban en determinadas épocas del año. Esa función explicaría la combinación de espacios ceremoniales de alta calidad arquitectónica con zonas residenciales y áreas agrícolas capaces de sostener a cientos de personas.

Otras interpretaciones lo señalan como un centro religioso vinculado al culto solar, como un observatorio astronómico o como un punto de control estratégico sobre las rutas que conectaban la sierra con la selva amazónica. Es probable que todas esas funciones coexistieran en distintos momentos y que el sitio tuviera un carácter múltiple que las categorías modernas no capturan del todo bien.

Lo que sí es claro es que Machu Picchu fue abandonado antes o durante la llegada de los españoles, probablemente alrededor de 1532 cuando el Imperio Inca entró en colapso. Los españoles nunca lo encontraron durante la colonia y su existencia permaneció fuera del conocimiento occidental hasta que Hiram Bingham llegó en 1911 guiado por pobladores locales que conocían el lugar.

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Mampostería en seco sin mortero

La técnica constructiva más característica de la arquitectura inca es la mampostería en seco: los bloques de piedra se colocan uno sobre otro sin ningún tipo de argamasa o cemento. La estabilidad del conjunto se logra exclusivamente por la precisión con que encajan las superficies de contacto entre los bloques. Algunos de esos encajes son tan perfectos que no permiten introducir una hoja de papel entre dos piedras adyacentes incluso después de 600 años de uso, lluvia, terremotos y ciclos de temperatura.

Esa técnica tiene una ventaja estructural que los incas entendieron antes que nadie en los Andes: ante un sismo los bloques se mueven ligeramente y vuelven a su posición en lugar de agrietarse como una estructura rígida con mortero. Cusco y Machu Picchu han sobrevivido a decenas de terremotos que destruyeron construcciones coloniales españolas construidas sobre las mismas bases incas.

El diseño trapezoidal

Las ventanas, puertas y nichos de la arquitectura inca tienen una forma trapezoidal característica: más anchos en la base que en la parte superior. Esa forma no es decorativa sino estructural. La sección trapezoidal distribuye mejor el peso de la piedra sobre el dintel y hace la abertura más resistente a los movimientos sísmicos que una abertura rectangular de las mismas dimensiones. En Machu Picchu ese diseño aparece repetido en cientos de vanos a lo largo de todo el conjunto.

Los cinco tipos de muro

La arquitectura inca no es homogénea dentro de un mismo sitio. La calidad del trabajo de piedra varía deliberadamente según la función del recinto. Los templos y espacios ceremoniales más importantes tienen la mampostería más refinada, con bloques de formas poligonales complejas que encajan en configuraciones múltiples sin ningún espacio visible entre ellos. Los recintos residenciales de uso común tienen muros más sencillos con bloques más regulares. Los depósitos y estructuras auxiliares tienen la construcción más básica. Esa jerarquía visual comunica la importancia relativa de cada espacio sin necesidad de ningún otro marcador.

El sistema hidráulico: 16 fuentes con agua corriente

Uno de los logros más impresionantes de la ingeniería inca en Machu Picchu es el sistema de agua que recorre la ciudadela. Dieciséis fuentes ceremoniales conectadas por un canal de 749 metros de longitud conducen agua desde un manantial en la ladera de la montaña hasta el punto más bajo del sitio. El agua corre por gravedad, sin ningún mecanismo de bombeo, y el sistema sigue funcionando hoy con agua limpia en varios de sus puntos.

El diseño del sistema implicó calcular con precisión la pendiente de cada tramo del canal para mantener el flujo sin erosionar las paredes de piedra y sin que el agua desborde en los puntos de cambio de dirección. Esa capacidad de ingeniería hidráulica a más de 2.400 metros de altitud en terreno de montaña no tiene paralelo en ningún otro sitio arqueológico del continente.

Machu Picchu Sistema de riego
Machu Picchu Sistema de riego

El 60 por ciento de la obra está bajo tierra

Lo que se ve en Machu Picchu desde el mirador es solo una parte de la obra. Los estudios arqueológicos y de suelo indican que aproximadamente el 60 por ciento del trabajo constructivo del sitio está bajo la superficie visible: drenajes, cimientos escalonados, rellenos de estabilización y estructuras de contención que impiden que la montaña deslice el conjunto hacia el cañón del río Urubamba. Sin esa base invisible el sitio no habría sobrevivido 600 años en un terreno de alta sismicidad, precipitaciones intensas y suelo arcilloso.

La astronomía integrada en la arquitectura

Los incas no tenían escritura en el sentido convencional pero tenían un conocimiento astronómico sofisticado que integraron directamente en la construcción de sus edificios más importantes. En Machu Picchu el ejemplo más conocido es el Templo del Sol, cuya ventana serpentina está orientada de forma que los rayos del sol al amanecer del solsticio de invierno del 21 de junio entran directamente y caen sobre la piedra en un ángulo preciso que no se repite en ningún otro día del año. Ese alineamiento no fue accidental: requirió un conocimiento del movimiento solar y una planificación de la construcción que integró la astronomía desde el diseño inicial.

El Intihuatana, la piedra tallada en la roca de la cima más alta del sector urbano, funcionó como un reloj solar y como un punto de observación astronómica. Su nombre significa en quechua el lugar donde se ata el sol, en referencia a la creencia de que durante los solsticios era necesario atar el sol a ese punto para que no se alejara demasiado del horizonte.

La Cancha: la unidad básica del urbanismo inca

La organización espacial de Machu Picchu responde a un principio urbanístico inca llamado cancha: un conjunto de recintos rectangulares dispuestos alrededor de un patio central y rodeados por un muro perimetral. La kancha es la unidad modular del urbanismo inca, la misma que aparece repetida a distintas escalas en Cusco, Ollantaytambo y todos los asentamientos incas de importancia.

En Machu Picchu las canchas se agrupan en sectores con funciones diferenciadas: el sector sagrado con los templos principales, el sector real con los recintos de mayor calidad constructiva, el sector urbano con las zonas residenciales y el sector agrícola con las terrazas. Esa organización no es visible desde dentro del sitio pero desde el mirador de la Casa del Guardián la lógica del conjunto se percibe con claridad.

Peru Sites explica Machu Picchu con guías que conocen la historia

En Peru Sites coordinamos guías oficiales bilingües con formación en arqueología andina que explican la arquitectura, la historia y la astronomía inca durante el recorrido por la ciudadela. Para una primera visita, entender lo que se está viendo marca la diferencia entre una experiencia memorable y una colección de fotografías de muros de piedra.

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