tres ventanas machu picchu

Templo de las Tres Ventanas en Machu Picchu: la estructura que intrigó a Bingham

Cuando Hiram Bingham llegó a Machu Picchu en julio de 1911, acompañado por el agricultor local Melchor Arteaga y un niño que le mostró el camino, lo primero que describió con entusiasmo en sus notas de campo no fue la panorámica de las terrazas ni la silueta del Huayna Picchu. Fue esta estructura: un muro de piedra con tres ventanas trapezoidales grandes, alineadas sobre el mismo eje, mirando hacia el este.

Bingham la llamó el Templo de las Tres Ventanas y escribió que ese hallazgo, por sí solo, justificaba la expedición. No era una reacción exagerada. El muro es uno de los más imponentes del sitio arqueológico, y las tres aberturas que lo definen no tienen equivalente conocido en ningún otro lugar del Tawantinsuyo.

Dónde está y cómo llegar

El Templo de las Tres Ventanas forma parte del conjunto conocido como la Plaza Sagrada, en la zona urbana de Machu Picchu. Está situado en el sector central de la ciudadela, entre el Templo Principal también llamado Templo Mayor y la escalera que sube hacia el Intihuatana.

Desde la entrada principal del sitio arqueológico, el acceso es directo a través del recorrido estándar. No requiere subir a los miradores ni desviarse hacia los circuitos alternativos. La Plaza Sagrada es uno de los puntos obligatorios en cualquiera de los circuitos habilitados por el Ministerio de Cultura, por lo que el templo es visible para prácticamente todos los visitantes del sitio.

Machu Picchu
Machu Picchu

La arquitectura: el muro y las ventanas

El elemento que define al templo es su muro este, una pared de piedra de casi diez metros de largo que se mantiene en pie con una solidez notable después de varios siglos. En él se abren tres ventanas trapezoidales de gran tamaño, dispuestas simétricamente y a la misma altura. Son las ventanas más grandes de todo Machu Picchu.

La forma trapezoidal más ancha en la base que en la parte superior es característica de la arquitectura inca de primer nivel. Este tipo de abertura era más resistente ante los movimientos sísmicos que una ventana de lados rectos, porque distribuye mejor las cargas sobre el muro. En la práctica, los edificios incas con ventanas trapezoidales han resistido terremotos que destruyeron construcciones coloniales levantadas sobre sus propias bases.

La calidad del trabajo en piedra es comparable a la del Templo del Sol: bloques bien escuadrados, superficies pulidas y juntas ajustadas sin mortero. En la base del muro, sin embargo, hay algo poco habitual: debajo de las ventanas, la pared descansa sobre una roca madre que no fue removida ni nivelada. Al igual que en el Templo del Sol, los constructores integraron el afloramiento natural al diseño del edificio.

El muro solo tiene tres lados: la fachada este con las ventanas, la pared norte y la pared sur. El cuarto lado el oeste está abierto hacia la Plaza Sagrada. Esta ausencia de pared no es una omisión ni el resultado de un derrumbe: es una decisión de diseño. El espacio interior estaba concebido como un recinto semiabierto, en comunicación directa con la plaza.

El número tres y la cosmología inca

La pregunta más recurrente sobre este templo es por qué tiene exactamente tres ventanas y no dos, cuatro o cinco. La respuesta más extendida entre los arqueólogos apunta a la cosmología andina y al concepto de los tres mundos o los tres planos de la existencia.

En la cosmovisión inca, el universo se organizaba en tres niveles: el Hanan Pacha el mundo de arriba, el espacio celeste donde habitaban las divinidades mayores, el Kay Pacha este mundo, el plano de los vivos y de la naturaleza y el Uku Pacha el mundo de abajo, el espacio de los muertos y de las fuerzas subterráneas. Estos tres planos aparecen de manera recurrente en la iconografía andina, en los mitos de origen y en la organización de los espacios rituales.

La asociación entre las tres ventanas y esa tripartición cósmica es una hipótesis, no una certeza. Pero tiene un respaldo adicional en una crónica del siglo XVI escrita por el fraile dominico Juan de Betanzos, quien recogió el mito de origen de los incas tal como le fue narrado por informantes cuzqueños. Según ese relato, los primeros antepasados de los incas los hermanos Ayar emergieron al mundo desde una cueva llamada Tampu T’oqo, que tenía tres ventanas. Esa cueva es identificada en la tradición oral con el cerro Pacariqtambo, al sur del Cusco.

Templo tres ventanas
Templo tres ventanas

La hipótesis de Bingham: ¿era esto Tampu T’oqo?

Cuando Hiram Bingham leyó las crónicas coloniales y encontró la referencia a la cueva de las tres ventanas, estableció una relación directa con lo que había visto en Machu Picchu. En sus escritos posteriores especialmente en su libro La ciudad perdida de los Incas, publicado en 1948 defendió la hipótesis de que Machu Picchu era, o estaba muy cerca de, el lugar mítico de origen de los incas.

Esta teoría tuvo una influencia enorme en la manera en que el sitio fue presentado al mundo durante décadas. También fue ampliamente discutida y, en su versión más literal, rechazada por la mayoría de los arqueólogos posteriores. El consenso actual sitúa a Pacariqtambo en otra ubicación geográfica, y considera que Machu Picchu fue construido durante el reinado de Pachacútec, en el siglo XV, como una llaqta una residencia real y no como un sitio de origen mítico.

Lo que sí puede decirse es que la presencia de tres ventanas en un edificio de estas características no es arbitraria. La simetría, la escala y la posición del templo dentro del conjunto sagrado indican que fue diseñado para transmitir un mensaje específico. Si ese mensaje hacía referencia explícita al mito de Tampu T’oqo o simplemente incorporaba el simbolismo del número tres en un contexto ritual más amplio, es algo que los especialistas siguen debatiendo.

Tres Ventanas años atras
Tres Ventanas años atras

La orientación este y la salida del sol

Las tres ventanas miran hacia el este. Esta orientación no es casual en un sitio donde la astronomía solar jugaba un papel central en la organización del espacio. Desde el interior del templo, en los días del equinoccio, los primeros rayos del sol entran directamente por las ventanas y atraviesan el recinto en línea recta.

Este fenómeno ha sido documentado por investigadores como el arqueoastrónomo Gary Urton, quien señaló que la alineación del templo con el orto solar en los equinoccios es demasiado precisa para ser accidental. Sin embargo, a diferencia del Templo del Sol donde la alineación produce un efecto lumínico específico sobre una roca marcada, en el Templo de las Tres Ventanas no hay un punto focal claro dentro del recinto que reciba esa luz de manera diferenciada.

La orientación este puede responder tanto a la lógica astronómica como a la simbólica: el sol nace en el este, y los templos dedicados a Inti o a los ancestros frecuentemente se abren en esa dirección para recibir la primera luz del día.

Templo Tres Ventanas
Templo Tres Ventanas

El Templo Principal: el edificio de al lado

El Templo de las Tres Ventanas no está solo en la Plaza Sagrada. A pocos metros, sobre el mismo nivel de plataforma, se encuentra el Templo Principal, también llamado Templo Mayor, que es en realidad la estructura de mayor tamaño e importancia en ese sector.

El Templo Principal tiene un muro norte de proporciones excepcionales, con bloques de piedra de gran tamaño perfectamente ensamblados. En su interior hay una mesa de piedra adosada al muro que fue interpretada por Bingham como un altar. La pared sur de este templo presenta un hundimiento en la base posiblemente causado por un movimiento sísmico que los arqueólogos han documentado pero que no ha sido corregido estructuralmente.

Visitar el Templo de las Tres Ventanas sin prestar atención al Templo Principal que está justo al lado sería quedarse con la mitad del conjunto. Ambas estructuras forman una unidad espacial y probablemente también funcional dentro de la Plaza Sagrada.

Tres ventanas machu picchu
Tres Ventanas Machu Picchu

Qué observar durante la visita

Hay varios detalles que vale la pena buscar al acercarse al templo:

  • Las dimensiones de las ventanas: son notablemente más grandes que cualquier otra abertura del sitio. Desde el exterior, la proporción entre el muro y las ventanas da una idea de la escala real del edificio, que en fotografías se percibe de manera diferente.
  • La roca base en la parte inferior del muro: el afloramiento natural sobre el que descansa la pared este es visible desde el interior del recinto. Está sin trabajar en su parte más baja, en contraste con los bloques perfectamente acabados que se apoyan sobre ella.
  • El cuarto lado abierto: desde el interior del templo, mirando hacia el oeste, la Plaza Sagrada se abre frente al visitante. Esa apertura hacia la plaza da una idea de cómo se usaba el espacio durante las ceremonias: el interior del templo y el exterior estaban en comunicación directa.
  • La vista desde las ventanas hacia el este: si la visita se hace en las primeras horas de la mañana, la luz que entra por las ventanas ilumina el interior del recinto de una manera que cambia por completo la percepción del espacio.
tres ventanas
Tres Ventanas

Horario y consideraciones prácticas

El Templo de las Tres Ventanas está incluido en el circuito estándar de visita y no requiere permiso adicional. El acceso al interior del recinto está permitido, aunque sin tocar los muros ni los bloques de piedra.

La mañana temprana entre las 6:00 y las 8:00 a. m. es el momento con mejor luz para fotografiar el muro principal y el único momento en que el sitio tiene una afluencia de visitantes lo suficientemente baja como para poder observar el espacio sin aglomeraciones.

Si se visita Machu Picchu con un guía oficial, es recomendable pedir que explique tanto la arquitectura del templo como el debate en torno a la hipótesis de Bingham. Es uno de los puntos del recorrido donde el contraste entre lo que se puede verificar arqueológicamente y lo que pertenece al campo de la interpretación resulta más claro, y esa tensión hace la visita más interesante.

Tours relacionados