El Malecón de Miraflores no es un paseo. Es una secuencia de parques, miradores, esculturas y espacios de actividad que recorre el borde superior de los acantilados de la Costa Verde durante aproximadamente cinco kilómetros en dirección norte-sur. Cada tramo tiene un nombre diferente, una personalidad propia y un tipo de visitante que lo frecuenta. El conjunto completo es el espacio público más importante de Lima y el que mejor captura la forma en que la ciudad vive su relación con el Pacífico: no desde la playa sino desde arriba, mirando el océano desde setenta metros de altura.
Recorrerlo completo a pie desde el extremo norte hasta el límite con Barranco toma entre hora y media y dos horas a ritmo tranquilo con paradas. Es gratuito en toda su extensión y se puede hacer en cualquier dirección sin ningún trámite previo.

Contents
Los tres tramos del malecón
El Malecón de Miraflores está dividido en tres tramos que se conectan de forma continua aunque llevan nombres diferentes.
El tramo norte es el Malecón de la Marina, que va desde el estadio Manuel Bonilla hasta el Parque Miguel Grau. Es el tramo más deportivo del recorrido: hay canchas de uso libre, estaciones de ejercicio al aire libre, espacios para entrenamiento funcional y la zona donde los corredores limeños salen a primera hora de la mañana. El Faro de la Marina, construido en 1900, está en este tramo con sus 21 metros de altura y su alcance de 45 kilómetros mar adentro. Es uno de los puntos de encuentro más frecuentados del malecón y uno de los más fotogénicos.
El tramo central es el Malecón Cisneros, entre el Parque Miguel Grau y el Puente Villena Rey. Es el más conocido de los tres porque concentra los parques más visitados y los puntos de referencia que más aparecen en las imágenes de Lima: el Parque del Amor, el Parque María Reiche y las vistas más amplias al Pacífico desde los bancos del borde del acantilado. Es también el tramo donde los parapentistas despegan desde el Parque Raimondi.
El tramo sur es el Malecón de la Reserva, entre el Puente Villena Rey y la Bajada Armendáriz. Es el menos concurrido de los tres y el que da paso a Larcomar, el centro comercial construido sobre el acantilado. Desde este tramo se puede descender hacia la Costa Verde por la Bajada Armendáriz para llegar a las playas al pie del acantilado.
Parque Raimondi y el parapente
El Parque Raimondi es el punto de despegue de los vuelos en parapente biplaza sobre la Costa Verde, una de las actividades más singulares que ofrece Lima para un visitante que tiene pocas horas en la ciudad. Los pilotos certificados ofrecen vuelos de entre 10 y 15 minutos que sobrevuelan el acantilado y las playas de la Costa Verde con vistas sobre el perfil costero de Lima desde el Callao hasta Chorrillos. El despegue se hace desde el borde mismo del acantilado y el aterrizaje es en la playa al pie del acantilado o de vuelta en el parque según las condiciones del viento.
Los vuelos comienzan todos los días a partir de las 10 de la mañana siempre que las condiciones de viento y visibilidad sean favorables. El costo es de aproximadamente 250 soles por persona en vuelo biplaza y no se necesita ninguna experiencia previa porque el piloto controla toda la maniobra. Para quien tiene vértigo es una experiencia que hay que pensarse bien, pero para quien no lo tiene es probablemente la mejor perspectiva de Lima que se puede conseguir en menos de una hora.

Parque del Amor
El Parque del Amor es el espacio más reconocible y más fotografiado del malecón. Fue inaugurado el 14 de febrero de 1993 y tiene en su centro la escultura El Beso del artista peruano Víctor Delfín, una figura de más de tres metros de altura que representa una pareja en un abrazo intenso. Los muros y bancas del parque están revestidos con mosaicos de cerámica en un estilo que recuerda al trabajo de Antoni Gaudí en el Parque Güell de Barcelona, con frases de poetas peruanos escritas entre los fragmentos de color.
Está en el Malecón Cisneros y tiene vistas directas al Pacífico desde el borde del acantilado. En los días despejados entre diciembre y abril el atardecer desde las bancas del Parque del Amor sobre el océano es uno de los espectáculos visuales más gratuitos y más intensos que ofrece Lima.

Parque María Reiche
A pocos metros del Parque del Amor, el Parque María Reiche lleva el nombre de la investigadora alemana radicada en Perú que dedicó su vida al estudio de las Líneas de Nazca. Nacida en 1903 y fallecida en 1998, María Reiche es considerada la persona que hizo más por preservar y dar a conocer internacionalmente ese patrimonio arqueológico.
El parque tiene reproducciones a escala de algunas de las figuras más conocidas de las Líneas de Nazca, como el mono y el colibrí, trazadas con flores y césped en los jardines. Las figuras son visibles desde el nivel del paseo pero ganan perspectiva vista desde arriba, lo que las convierte en uno de los elementos más originales del recorrido del malecón.

El Faro de la Marina
El Faro de la Marina en el Parque Raimondi es uno de los elementos arquitectónicos más antiguos del malecón. Fue construido en 1900 y tiene 21 metros de altura con una livrea de franjas azules y blancas que lo hacen visible desde varios puntos del recorrido. Su alcance es de 45 kilómetros, lo que en los días más despejados permite verlo desde embarcaciones en alta mar. Es el faro más visitado del Perú y sirve como punto de referencia central del malecón tanto para locales como para los turistas que hacen el recorrido por primera vez.

Larcomar: el centro comercial sobre el acantilado
Al final del Malecón de la Reserva hacia el sur está Larcomar, el centro comercial que en 1998 fue construido integrando la arquitectura al acantilado en lugar de elevarse sobre él. Desciende por la pared del acantilado en distintos niveles y desde cualquiera de sus terrazas se tiene vista directa al Pacífico. Tiene tiendas, restaurantes, bares, cine y una disposición que hace de la vista al mar el elemento central de la experiencia. No es el más exclusivo en términos de marcas pero sí el que tiene el ambiente más agradable para comer o tomar algo con el océano de fondo.
Está abierto todos los días en horario amplio y el acceso es libre sin ningún costo de entrada.

La ciclovía y el recorrido en bicicleta
A lo largo de todo el malecón hay una ciclovía que permite recorrer los cinco kilómetros en bicicleta en paralelo al paseo peatonal. Es una de las rutas de ciclismo urbano más agradables de Lima por la calidad del pavimento, la vista al mar y la escasez de semáforos y cruces que interrumpan el recorrido. Se pueden alquilar bicicletas cerca de Larcomar y en algunos puntos del malecón a un costo de entre 10 y 15 soles por hora.
El recorrido en bicicleta del malecón toma entre 20 y 30 minutos de norte a sur sin paradas, lo que lo convierte en una opción eficiente para quien quiere ver todo el circuito sin invertir las dos horas del recorrido a pie.

Cómo conectar el malecón con Barranco
El extremo sur del malecón de Miraflores conecta directamente con el comienzo del malecón de Barranco. Esa continuidad permite hacer la caminata entre los dos distritos siguiendo el borde del acantilado sin necesidad de internarse en las calles de la ciudad en ningún momento. El tramo entre el final del Malecón de la Reserva y el Mirador Catalina Recavarren de Barranco toma entre 20 y 30 minutos caminando.
Esa caminata entre los dos malecones es una de las formas más recomendables de pasar una tarde en Lima: salir de Miraflores por el norte o por Larcomar, recorrer el malecón hacia el sur, cruzar a Barranco, llegar al Puente de los Suspiros y terminar con cena en el pueblo. Todo sin tomar ningún taxi ni transporte.
El mejor horario según el objetivo
Por la mañana entre las 8 y las 10 el malecón está en su momento más deportivo: corredores, ciclistas y personas que hacen ejercicio al aire libre dominan el espacio. La luz es favorable para fotografía y el ambiente es energético sin estar masificado.
Por la tarde entre las 5 y las 7 es el momento del atardecer. En los meses de verano entre diciembre y abril los colores sobre el Pacífico son los más intensos del año. En invierno entre mayo y septiembre la niebla costera suaviza la luz y crea una atmósfera más gris pero igualmente válida para quedarse en las bancas del borde mirando el mar.
El malecón es accesible las 24 horas y de noche tiene iluminación suficiente para caminar con seguridad aunque la hora más activa de la vida nocturna se concentra en Larcomar y sus bares más que en el paseo exterior.
En Peru Sites coordinamos los días de Lima según el tiempo que tengas antes de continuar hacia Cusco y Machu Picchu. Si quieres combinar el malecón con la Huaca Pucllana, Barranco y algún restaurante de cocina peruana en una jornada bien aprovechada, escríbenos con tus fechas.