Lima es una ciudad segura para el turista que conoce cómo moverse en ella y una ciudad complicada para quien llega sin ninguna información previa. No es Caracas ni Medellín en sus peores décadas pero tampoco es Buenos Aires ni Ciudad de México en términos de infraestructura turística de seguridad. Es una megalópolis latinoamericana de casi 11 millones de personas con zonas muy seguras, zonas intermedias y zonas donde un turista no tiene nada que hacer a ninguna hora. Saber distinguir esas zonas y aplicar un par de hábitos básicos es suficiente para que la experiencia en Lima sea sin incidentes en la gran mayoría de los casos.
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Las zonas seguras para el turista
Los distritos donde los turistas internacionales se mueven habitualmente tienen niveles de seguridad comparables a los de cualquier ciudad turística de América Latina. Miraflores es el distrito más seguro de Lima para el viajero. Tiene presencia policial permanente en las zonas de mayor tránsito turístico, cámaras de vigilancia en el malecón y las avenidas principales, y una densidad de actividad comercial y peatonal que en las horas de mayor movimiento hace muy difícil que un incidente pase desapercibido. El Parque Kennedy, la Avenida Larco, el malecón y el entorno de Larcomar son zonas donde caminar de noche es tan seguro como en cualquier zona turística de la región.
Barranco tiene un nivel de seguridad similar a Miraflores en el área central del barrio, alrededor de la Plaza Municipal, el Puente de los Suspiros y las calles principales con bares y restaurantes. Es un barrio activo hasta tarde y esa actividad contribuye a la seguridad. Las calles laterales más alejadas del centro del barrio hacia el este tienen menos iluminación y menos actividad y conviene no explorarlas de noche sin conocimiento previo.
San Isidro es el distrito más tranquilo de los tres en términos de incidentes callejeros. Su perfil residencial y comercial de alto nivel, la poca afluencia de tráfico peatonal nocturno y la presencia policial permanente lo hacen uno de los puntos más seguros de Lima aunque también uno de los menos dinámicos para el turismo nocturno.
El Centro Histórico tiene una dualidad importante que conviene entender antes de llegar. El perímetro inmediato de la Plaza Mayor, el Jirón de la Unión hasta la Plaza San Martín y las calles principales con acceso a los conventos e iglesias tienen buena iluminación y presencia policial durante el día y las primeras horas de la noche. Esa zona es segura para recorrerla. Las calles que se alejan de ese perímetro hacia el este, el norte y los barrios del Rímac tienen un perfil completamente diferente y no son adecuadas para el turista que camina sin conocimiento previo del barrio, especialmente de noche.

Las zonas que hay que evitar
Hay zonas de Lima donde el turista internacional no tiene ninguna razón para ir y donde los riesgos son reales. El Callao, el distrito portuario al noroeste de Lima, tiene zonas con altos índices de criminalidad que no forman parte de ningún itinerario turístico. El aeropuerto Jorge Chávez está en el Callao pero el trayecto entre el terminal y el taxi o la aplicación no requiere internarse en el barrio.
Los distritos de La Victoria, San Juan de Lurigancho, El Agustino y Independencia tienen zonas populares de gran interés gastronómico y cultural para los limeños pero no tienen la infraestructura de seguridad que necesita un viajero que no conoce la ciudad. No son destinos turísticos habituales y no hay razón para ir a ellos en una visita corta a Lima.
El Rímac, que está al otro lado del río de la Plaza Mayor, tiene sitios de interés histórico como la Alameda de los Descalzos y el Cerro San Cristóbal con sus vistas sobre Lima pero requiere orientación local antes de explorarlo a pie. No es un barrio que convenga recorrer de forma espontánea sin información sobre qué calles son adecuadas y cuáles no.

El robo de celular: el riesgo más frecuente
El incidente más habitual que afecta a turistas en Lima no es el asalto violento sino el robo de celular en la calle, generalmente por parte de personas en moto que pasan junto al peatón y arrancan el teléfono de la mano. Ese tipo de robo ocurre incluso en zonas relativamente seguras como el entorno del Parque Kennedy o la Avenida Arequipa y tiene un patrón específico: la víctima está mirando el teléfono en la calle, de pie en la acera o caminando lentamente.
La forma más efectiva de evitarlo es no usar el teléfono en la calle de forma expuesta. Mirar el mapa antes de salir del hotel o la cafetería, guardar el teléfono en el bolso o el bolsillo entre consultas y no fotografiar en zonas de poco tráfico peatonal con el teléfono levantado durante tiempo prolongado reduce drásticamente el riesgo. En el malecón, los parques y las zonas turísticas muy transitadas el uso del teléfono es más seguro. En calles con poco tráfico peatonal y poca iluminación conviene guardarlo.
Las cámaras fotográficas de calidad y los equipos visibles de alto valor tienen el mismo riesgo en las zonas menos transitadas. Un fotógrafo con equipo profesional que recorre el centro histórico en solitario fuera de las zonas principales está asumiendo un riesgo que con acompañante o en grupo se reduce significativamente.

El transporte y las estafas
Los taxis de calle sin identificación son el segundo vector de incidentes más frecuente con turistas en Lima. El esquema más habitual es el taxi pirata que lleva al pasajero a un cajero automático bajo pretexto de algún inconveniente y lo coacciona para que saque dinero, o simplemente cobra precios abusivos sin que el pasajero tenga forma de reclamar porque no hay registro del viaje.
La solución es simple y definitiva: usar siempre aplicaciones de transporte como Uber, InDriver o Cabify. Las tres operan con cobertura amplia en los distritos turísticos, el conductor está identificado, el recorrido queda registrado y el pago con tarjeta elimina el manejo de efectivo en el vehículo. No subir a taxis de calle que se ofrezcan espontáneamente en las inmediaciones del aeropuerto, los hoteles o los atractivos turísticos es la regla más importante del transporte en Lima.
En el aeropuerto específicamente los taxistas informales que abordan a los pasajeros dentro del terminal antes de la salida a la calle son una molestia bien conocida. Los taxis autorizados tienen sus puntos de recogida en el exterior del edificio con tarifas fijas por zona. La aplicación sigue siendo la opción más recomendable incluso desde el aeropuerto.

El efectivo: cuánto llevar y cómo manejarlo
Lima es una ciudad donde todavía se usa mucho efectivo, especialmente en mercados, transporte público, artesanías y sitios turísticos de menor escala. Los cajeros automáticos en Miraflores están en puntos bien iluminados y seguros dentro de centros comerciales, supermercados y bancos. Usar los cajeros dentro de esos establecimientos en lugar de los cajeros de calle reduce el riesgo de robo durante la operación.
No conviene llevar más efectivo del necesario para el día. Calcular el gasto estimado de la jornada, retirar esa cantidad en el hotel o en un cajero seguro por la mañana y dejar el resto en la habitación es el hábito más sensato. Repartir el efectivo en distintos bolsillos, con una cantidad pequeña accesible y el resto guardado, es una precaución básica que aplica en Lima como en cualquier ciudad latinoamericana de gran tamaño.
Los documentos
Llevar una fotocopia del pasaporte y dejar el original en la caja fuerte del hotel es una práctica recomendable en Lima. La mayoría de los sitios turísticos, museos y restaurantes aceptan la fotocopia para identificación básica. En caso de robo o extravío tener el número de pasaporte anotado por separado facilita enormemente el proceso de denuncia y reposición.
La denuncia policial en caso de robo se puede hacer en cualquier comisaría pero el proceso más accesible para el turista internacional es a través del Módulo de Atención al Turista de la Policía Nacional del Perú, que tiene presencia en el aeropuerto y en algunos puntos del centro histórico, o a través de la línea de emergencias turísticas del MINCETUR.
Consejos que sí funcionan
Explorar a pie las zonas turísticas principales en horario diurno es completamente seguro. Tomar taxi de aplicación para los trayectos nocturnos o para las zonas fuera del circuito turístico habitual elimina la mayor parte de los riesgos de transporte. No mostrar equipos de fotografía de valor en zonas de poco tráfico peatonal y no usar el teléfono de forma expuesta en la calle reduce el riesgo de robo callejero de forma efectiva.
Preguntar en el hotel sobre las zonas específicas a evitar en el barrio y pedir recomendaciones sobre cajeros seguros y rutas nocturnas es un hábito que los hoteles con experiencia en turismo internacional responden con información útil y concreta.
Lima no requiere paranoia sino sentido común aplicado de forma consistente. Los miles de turistas que visitan la ciudad cada año sin ningún incidente lo hacen con los mismos hábitos básicos descritos aquí.